Sebastián se encuentra en el hospital sentado al lado de María, con el pasar de los días su estado es cada vez más delicado; él toma de su mano dando leves caricias mientras la pone al tanto de lo que está sucediendo. En especial le habla de Rebeca y todo lo que está sintiendo por ella, todo lo que ella le hace sentir; al parecer es lo único bueno que le ha sucedido en los últimos días. De un momento a otro ingresa el doctor tratante de su hermana; Sebastián no se molestó en preguntarle cómo se encuentra ella, el doctor ya ha dicho lo suficiente días atrás y lo único que quiere mantener en sus pensamientos es que en cualquier momento se pondrá bien. —Hola Sebastián —habla con su voz gruesa y ronca. —Hola doctor —responde mientras mira a su hermana. —Ella no muestra ni la más mínima se

