—¡Sujetate lo más fuerte que puedas, he perdido el control! —Fueron las palabras de Sebastian antes de que el auto saliera por un costado de la carretera—. Por favor, no te sueltes. —Gotas de sudor caen de Sebastián, al no poder tener control alguno del carro y de lo que está pasando. El auto sale sin control dando vueltas, mientras que lo único que pasa por la cabeza de Rebeca es la fortuna y comodidad que ella posee, que es demasiado joven para perder la vida. A pesar de que siente que cometió varios errores en la vida la frustración se apodera de ella ya que su sueño era tener el control total de los negocios de su padre. Sebastián al cabo de unos cuantos giros se golpea la cabeza contra el timón quedando inconsciente; el estruendo es tan fuerte que lo único que puede hacer Rebeca e

