Rebeca se levanta de aquella fría banca acercándose nuevamente al féretro, coloca sus manos sobre aquel vidrio transparente, mientras observa la cara del hombre que la vio crecer. ¿Cómo todos pueden estar tan tranquilos luego de este terrible suceso? se pregunta acariciando el cristal. —Te amo papá, perdón por no haberlo dicho cuando estabas con vida, te prometo que haré todo lo posible para que te sientas orgulloso de mí; lamento mucho si en algún momento llegué a haberte defraudado. Siempre quise ser igual a ti. —Rompe en llanto incontrolablemente. Nadie tiene la amabilidad de prestar el hombro para que ella se desahogue, Lorena al igual que Sofía tan solo mira sobre su hombro sin mostrar el más mínimo padecimiento por ella, tan solo emanan desprecio sin control. Al cabo de poco tiemp

