¿Saben qué es lo malo de la ley del hielo? Cuando quieres gritarle en todos los idiomas posibles a la otra persona por ser el o la imbécil más grande del planeta, pero si lo haces, le estarías dando pie para que te responda, y adiós al propósito de la ley del hielo, que es el no escucharlos. Le grité a Elliot los cuatro pisos hasta que llegamos a mi apartamento, pero, ¿después de eso? Me senté en el sofá y me negué a determinarlos, hablarles o escucharlos en lo más mínimo. Y así llevamos dos horas. Elías está sentado frente a mí, mirándome fijamente. Elliot está sentado en un taburete en la barra de la cocina, y Elijah se encuentra de pie y de brazos cruzados contra la puerta de entrada. Todos en silencio, solo observándome. Mi celular y bolso los dejé en el auto de Anthony, por

