7-La Oferta

1502 Palabras
Mirandome al espejo, con las manos sobre el elegante marmol de los lavamanos del baño, respiro agitado tratando de calmar mi temeroso corazon. Escenas de mi sufrimiento, mi agonia, mi dolor, mi profundo panico, terror y horror vuelvo a vivirlo tan nitidamente, que en efecto me siento morir. "Tranquilizate." Ordena una de mis falsas asistentes mientras me voltea para retocar mi maquillaje. "Esta mision es importante, concentrate en ser la hermosa chica fragil que sonrie angelicalmente." Ordena la otra asistente quien arregla mi cabello y vestido, las dos me dan severas miradas. Ellas no saben del infierno por el que me hicieron pasar esos inhumanos cabrones de mierda, solo yo conozco esa desgarradora agonia, por eso esta "mision" les parece tan facil a ellas. "Estas lista, volvamos a la fiesta y recuerda, eres Desire, la bellisima y prometedora modelo." Me ordenan las asistentes jalandome de los brazos, me observo una vez mas en el espejo, antes de salir para convencerme de que ya no soy Luciana la lisiada, sino Desire, una hermosa joven modelo. Suspiro mi temor fuera y recupero mi falsa seguridad, Nathan esta esperadome fuera del baño, el idiota fuma mientras coquetea con tres chicas que lo miran como un maldito y deseable dios de carne. -Por fin decides salir, belleza- Dice dejando atras a las chicas ya que el idiota camina hacia mi. -No soy alguien muy paciente, pero por ti hermosa...- Sus ojos de nuevo se deslizan por todo mi cuerpo, casi puedo sentir como me desviste para follarme salvajemente como tanto le gusta. -Por ti esperaria una eternidad- Las tres chicas suspiran al escuchar lo que dijo el pendejo, disimulo que pongo los ojos en blanco mientras acomodo mi cabello. "Eres tan romantico, Nathan." Respondo con sarcasmo, él sonrie de forma engreida, dios, es tan estupido que no sabe cuando alguien se burla de él. -Ven preciosa, quiero que todo el mundo te vea conmigo- Mientras camino contoneandome tal como me enseñaron mis asistentes que mas bien fueron dos estrictas entrenadoras, sonrio y saludo timidamente a todos lo que Nathan me presenta. Entonces, una cercana risa fingida, practicada y casi aristrocatica me provoca escalofrios, Nathan puede sentir mi temblor pues me mira, pero para mi fortuna, las luces se apagan, algo esta a punto de comenzar. -Ven nena, el espectaculo esta por comenzar- Me susurra Nathan al oido porque la musica es estridente, su aliento me causa repugnancia pero lo sigo, de hecho me aferro a él y parece que le gusta porque me abraza por la cintura con fuerza para llevarme a un palco exclusivo el cual esta custodiado. Gregory se coloca en medio del lugar, todo el mundo a su alrededor observa en silencio. -La subasta esta por comenzar mis amigos, por favor, preparen sus billeteras- Informa con voz fuerte y grave, me pregunto si tiene un microfono pequeño en la ropa porque mi asesino no lleva nada en la mano. -Quieres algo nena?- Me cuestiona Nathan acercandose a mi, niego al ver las drogas que me ofrece. -Una copa?- Niego tampoco, nunca me gusto el alcohol. -Un cigarro, un vaper?- Me pregunta, niego todo alejando lo que me ofrece, de hecho me gustaria alejarme de este bastardo engreido pues casi estoy sentada encima de él. -Llevas un estilo demasiado saludable, Desire- Comenta el estupido dandome su reprobatoria mirada mordaz que me daba antes cuando le decia que podia caminar sola hasta mi habitacion. En esas pocas ocasiones que me sentia con la fortaleza para salir a disfrutar de los hermosos jardines de la mansion Van Cartellu, Nathan me encontraba sentada en una de las muchas bancas de concreto. Todas esas esporadicas ocasiones admiraba de lejos la belleza salvaje de las rosas rojas y blancas que crecian hermosamente en los verdes jardines. Pero no pasaba ni cinco minutos sentada cuando ese idiota llegaba con la silla de ruedas y fingia hipocrita preocupacion por mi diciendo que yo era tan fragil como una rosa en invierno y que no debia salir de la cama ya que debia cuidar mi debil salud. Si me negaba a regresar o alegaba que despues regresaria yo sola a mi habitacion, este cabron que enciende un puro despues de haberse tomado una droga con tequila, me miraba justo como lo hizo ahora... Y yo cedia a su capricho. Ahora que lo pienso, creo que solamente no me querian fuera de mi confinamiento, hijos de puta, como los odio a los dos hermanos Van Cartellu! "Bueno, lo que pasa es que yo..." Es mi turno de acercarme al oido de Nathan y aprovecho para apartar mi cuerpo de su masivo cuerpo y de colocarle entre la ropa el rastreador con microfono que me entrego el doctor. Despues de contarle mi supuesta recuperacion de una sobredosis de drogas y alcohol que casi me llevan a la muerte, Nathan me mira y sonrie, se que no esta sorprendido, ha asistido a muchos funerales de sus amigas y amigos que no sobrevivieron a una sobredosis. -Ya estan llegando- Señala el imbecil esbozando una sonrisa presumida y arrogante, miro hacia donde las luces estan dirigidas y observo que mas de una docena de chicos y chicas muy jovenes, casi niños, se colocan al lado de Gregory, Yara los vigila mientras habla con ellos, pero mas parece que los esta amenazando. -El primer ejemplar tiene dieciocho años cumplidos, se verifico su virginidad, el precio de entrada es de...- Yo ya sabia que los Van Cartellu hacian estos sucios y degenerados negocios. Prostitucion, trafico y venta de mujeres inocentes, venta de drogas y armas de uso militar son sus negocios mas lucrativos. Pero ahora se han expandido pues tambien hay delgadisimos jovenes apuestos. -Treinta y ocho mil quinientos setenta y cuatro!- -VENDIDO!- Exclama con emocion contenida y encantadora sonrisa Gregory poniendo fin a la venta del segundo joven quien fue comprado por un hombre que le dobla la edad. "Esto es repugnante." Pienso mientras trato de alejarme discretamente de Nathan pero el agarra mi mano y la sujeta con fuerza para que me acerque mas a él. Dirijo una discreta mirada de auxilio a mis asistentes pero ellas miran en silencio la venta de carne humana, ahora se han vuelto unas asis-tontas pues no me ayudan en nada! Como no puedo hacer nada por los pobres chicos vestidos unicamente con una blanca capa transparente que son examinados como mercancia por sus inescrupulosos compradores, me dedico a mirar a las demas degenerados que estan reunidos aqui. Muchos los conozco de vista, con otros hablé en un par de ocasiones y acabo de comprobar que lo que creia antes era cierto, todos son unos desgraciados de mierda. -Ya esta terminando, despues podremos ir a un privado- Susurra su amenaza Nathan cerca de mi oido, esta vez las asis-tontas me entregan el celular, me disculpo fingiendo que debo contestar antes de levantarme e irme. Puedo sentir la dura y fuerte mirada de mi ex-cuñado mientras camino para alejarme de él. "El doctor dice que es suficiente, ya debemos irnos." Suspiro aliviada, ya no quiero permanecer ni un segundo mas aqui, sonrio y sostengo el celular en mi mano con fuerza mientras me escabullo entre la multitud reunida para la subasta. -Y como es tradicion, dejamos lo mejor al mejor ejemplar para el ultimo- La voz de Gregory me provoca un miedo casi paralizante, mi cuerpo tiembla y sudo frio, pero las asistentes me sostienen para que no caiga, pero entonces me doy cuenta que me estan cargando y llevando hacia el circulo de luz en donde se estaban colocando los chicos que se vendieron! "Pero que ocurre?" "Que sucede?" Grito temerosa y cuando miro a mis costados no son mis asistentes, sino dos hombres de Gregory que me cargan de los brazos con total facilidad! -No es absolutamente exquisita?- Comenta Gregory orgulloso mientras me mira de forma altiva. "SUELTENME!" Grito mientras intento zafarme de su agarre delicado pero fuerte, los hombres no me obedecen hasta que me dejan debajo de la potente luz. -Comenzaremos la subasta con un millon- QUE? En que momento este puto cabron de mierda decidio que tambien puede mandar sobre este nuevo cuerpo, esta nueva chica! "No soy cosa para que pueda subastarme." Declaro mientras camino decidida a marcharme, echo un vistazo rapido y me doy cuenta que mis asistentes estan retenidas por Yara. -Dos millones- De repente la oferta de Nathan hace que todos giremos la cabeza para verlo. -Ya lo oyo señorita Angelic, mi hermano ofrece dos millones por usted pero...- Me dice Gregory acercandose, mi cuerpo lo rechaza por completo pues una repugnante y dolorosa agonia me aqueja por lo que aprieto los puños mientras mi cuerpo sufre en silencio. -Yo ofrezco tres millones- Las sorpresivas exclamaciones se escuchan por todos lados, Gregory acaba de ofrecer tres millones por mi! "Ofrezco cuatro millones..." Casi puedo sentir que los ojos se me salen al escuchar la contraoferta de Yara! "Mejor cuatro millones y medio." Que carajos esta pasando? Esto es una puta locura! ***Liliana Situ***
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