2. Mi última voluntad hacia ti.

1192 Palabras
Dos meses habían pasado y, a pesar de que me gustaría decir que todo estaba bien, realmente no lo estaba. La salud de mi abuela había decaído mucho. Ya no se reía, casi no hablaba y sus fuerzas eran casi nulas. Los médicos dijeron que ya no había más que hacer y pidieron llevarla a un sitio cómodo para pasar sus últimos días. La peor noticia de mi vida. ¿Qué iba a ser de mí sin mi abuela? Ella siempre había sido lo único bueno que había tenido, la única que me había ayudado a mantener un bonito recuerdo de mi padre… ¿Qué iba a hacer ahora? Mi estado de ánimo había estado muriendo junto a mi abuela. Después de que murió papá, ella fue la única que me hizo volver a sonreír, pero ahora que se me estaba yendo, no sabía qué rumbo iba a tomar mi vida y eso dolía, dolía mucho. Era un dolor que iba creciendo día a día y que sinceramente no se lo deseaba a nadie. Mamá y Jasper habían sido de mucha ayuda en este proceso. Habíamos intentado que la abuela estuviera lo más cómoda posible y no nos habíamos alejado de su lado en ningún momento, ya que sus otros hijos ni siquiera habían llamado para preguntar por su madre, no habían hecho ni un mínimo esfuerzo por ella. Ellos simplemente estaban esperando su muerte para poder ponerle sus garras a la herencia de mi abuela. Eso me molestaba tanto, pero tenía que guardar mis fuerzas solo para mi abuela y no para la carroña de familia que tenía. Aunque si fuera por mí… —Saori... querida, ven aquí —la voz cansina de mi abuela me sacó de mis pensamientos y casi corrí a su lado asustada. —¿Qué sucede, abuela? ¿Te sientes bien? —Estoy bien, ver tu hermoso rostro me da un poco más de vida —sonreí con tristeza, pero me recosté con ella en la cama. Quería que sintiera todo el amor que aún era capaz de darle. Necesitaba que supiera que la quería mucho y que así como ella fue mi fuerza en mis días oscuros, yo también podía ser la suya… —. Quiero... quiero decirte algo. —Abuela, descansa... —le dije al verla agitada—. Mañana me cuentas lo que quieras. Se veía tan cansada, pobre de mi abuela. —No... tiene que ser hoy, no creo tener más tiempo —intenté hablar, pero ella me detuvo de nuevo—. Eres uno de mis más grandes tesoros, Saori Pierce... Cuando tu padre murió, tenía miedo de no poder volverte a ver de la misma forma, pero entraste a mi corazón de forma inmediata... Eres un ángel sonriente que ilumina la vida de quien se te acerca... —Y tú eres la luz de mi vida, abuela. Gracias por tu amor incondicional, pero... ya, no hables más. Descansa… Ay, abuela. —Saori, hay algo que quiero decirte y espero que puedas cumplir esto... mi última voluntad hacia ti —dijo con la voz entrecortada y yo no pude evitar soltar una lágrima de dolor—. Eres un ángel, mi niña, pero no quieres salir de tu burbuja de protección... Sé que tu padre te dejó un gran dolor cuando partió de este mundo, pero no quiero que ese evento acabe con tu vida... Cuando te digo que busques a alguien más sexi y emocionante hablaba en serio. Mereces emoción en tu vida y te lo estás negando por miedo a vivir otra mala experiencia... Inténtalo, mi vida. Sal, no te quedes aquí por mí... comete una locura, pero disfruta la experiencia, eso es lo único que quiero que hagas después de que parta. ¿Cómo podía hablar después de esto? ¿Cómo podía pensar en mí cuando era ella la que estaba sufriendo? —Abuela... ya, no digas esas cosas —le dije sin poder evitar más lágrimas—. No quiero imaginar una vida sin ti... —Eres mi orgullo, solo sé feliz —mi abuela tosió y yo me alarmé al verla tan agitada—. Saori, cuando seas completamente feliz, entonces yo estaré en paz. Eso fue lo que le prometí a tu padre y antes de que me vaya quiero que me prometas que serás feliz a cualquier costo, ¿está bien? Si haces eso, estaré muy feliz, mi niña… Cerré los ojos y asentí solo porque no quería que me siguiera diciendo esas cosas. Mi abuela iba a estar bien, tenía que estar bien. —Basta, abuela. Solo duerme un poco, mañana será un día diferente... —intenté mover su mano para acomodarla mejor en la cama, pero de pronto no obtuve ninguna respuesta y eso encendió mis alarmas. Mi peor miedo estaba a punto de envolverme por mucho tiempo—. ¿Abuela? ... ¿Abuela, estás despierta? ... ¡No! [...] ¿Cuánto debía sufrir para que finalmente comenzara a ser feliz? Toda mi vida había hecho todo bien, nunca me había equivocado, no le había hecho daño a ninguna persona... ¿y aun así todos me lastimaban de manera infinita? Mi abuela murió después de pedirme que disfrutara más de mi vida, que disfrutara la experiencia, pero... eso era imposible ahora. No habían pasado dos días y mis tíos habían comenzado a hacer de las suyas. Luego del funeral, simplemente llegaron a nuestra casa pidiendo todos los documentos de mi fallecida abuela. Mamá y yo tuvimos que hacer uso de la fuerza bruta para poder sacarlos de la casa y así descansar un poco. Aunque eso era lo último que haría en un buen tiempo. Ni siquiera era digna de vivir mi duelo en paz… Y todo era por el maldito dinero. [...] —¿Saori…? Hija, ¿dónde...? ¡Saori! Apenas podía levantar la mirada para ver a mi madre correr hacia mí intentando sacarme de la ducha. Ya ni recordaba desde cuándo estaba ahí. Cuando logré sentir el calor de mi madre al abrazarme no pude evitar echarme a llorar con fuerza. Todo esto era tan difícil de afrontar… —Calma, hija... todo va a estar bien —intentó consolarme, pero eso solo logró hacerme llorar con más fuerza. —No es cierto, madre. Nada va a estar bien... Ya perdí a mi padre, ahora pierdo a mi abuela... ¿Qué si luego te pierdo a ti? Mamá sonrió levemente y acarició mi cabello mojado. —Cariño, no seas tonta. Yo no iré a ningún lado —dijo con voz dulce—. Sé que esto es duro, también me duele haber perdido a tu abuela, pero... también sé que vamos a estar bien. Somos fuertes. —Mamá, duele mucho... Creo que no voy a poder. —Sí podrás. Ahora vamos, necesitas secarte y vestirte —me levantó con cuidado del suelo y salimos del baño para luego ir a mi habitación—. Vamos, no quiero que te enfermes. Mañana será un día largo. —¿Por qué? —Mañana se dará lectura al testamento de tu abuela, Saori, y nosotras debemos estar presentes por petición de ella.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR