Después de terminar la jornada laboral, Cristian me acompañó hasta mi departamento, lo sentía un poco ansioso ya que quería resolver su situación con Zoe, supongo que yo también me sentía nerviosa. “Cariño tan rápido termine de conversar con Zoe vendré contigo, ya no le daré más larga a esto”, dijo Cristian mientras caminábamos hacia la puerta. “No te preocupe y si no puedes hoy, mañana hablamos”, respondí nerviosa”, realmente quería decirle la verdad a Cristian pero no quería confesarlo por el temor de una vez más lastimarlo. Cristian se acercó y le dio un cálido beso en mi frente, segundos después se marchó. Entro al departamento con muchas dudas, no sabía que hacer, pero el corazón me decía que mis hijas tenían derecho a disfrutar de su padre. Narra Cristian. Después de todo lo qu

