Capítulo treinta y seis Despierto por un ruido de sartén en la cocina y rápido siento un vacío en mi bajo abdomen, me quito las sábanas de encima y salgo de la cama a tropezones, pero mis piernas flaquean y vuelvo a sentarme. Me duele. Eso no es lo que parecía anoche. Cállate, por favor. Mis ojos ven las sábanas negras y con curiosidad busco rastro de lo que paso, pero no encuentro ni siquiera el olor a sangre. Supongo que solo se esfumó. Mis ojos van a la mesita de noche y tomo el vaso de agua entre mis manos junto a la pastilla. “Tómame” Sonrío al ver la nota adjunta y me tomo la pastilla. Alguien ya pensó en todo cuando se levantó. Dejo el vaso en su lugar y sintiéndome liviana como una pluma salgo del cuarto, mis pies van al baño y cierro la puerta con pestillo detrás mío al en

