Mire el techo de mi habitación, no era costumbre en mi abrirme a la gente, mi psicólogo decía que tenía desconfianza extrema. Pero claro, eso me lo dice un hombre blanco, heterosexual, y estable económicamente que camina por la calle tranquilo y la gente no le dice nada, pero las mujeres como bien explica Dua Lipa, vamos con las llaves en el puño para atacar a quien nos quiera hacer daño.
Seamos realistas, la mujer es tratada como un trapo, ni entre nosotras mismas nos valoramos. Los movimientos feministas no son algo que se haga para ayudar, se hace por presión social, pero en la intimidad muchas de las personas que van a la marcha, detrás de los focos critican a esa mujer.
¿Dónde estabas esas mujeres cuando atacaban a su amiga enfrente de ellas? ¿Cuándo la golpeaban? No, ellas eso no lo veían pero siempre queda bien en las r************* las banderas y frases de sororidad.
La gente es demasiado hipócrita pero claro, antes los ojos de mi querido psicólogo, el problema soy yo y no la sociedad.
A día de hoy me seguía preguntando si me gustaban los hombres, o lo que me gustaba era como estaban narrados en los libros es decir que me gustaban eran las mujeres, porque eran las que ellas mayormente escribían lo que los hombres hacían por las mujeres, esas cosas que nos enamoraban. Me lo preguntaba todos los días.
Una vez se lo pregunte a mi psicólogo, me dijo que estaba loca y que debía dejar de pensar. No es que mi psicólogo fuera amable, se pasaba los días riéndose de mi y haciéndome sentir mal, ¿Y por que no cambiar de psicólogo? Porque el único especializado en mi problema de la zona, y por mucho que probara todo tipos de terapia, ninguna me ayuda, por lo que solo iba para dejar tranquilos a mis padres.
Nosotros, los que vemos el mundo de forma diferente somos los raros, esos seres que hay que esconder, ocultar de la vida. La historia lo deja claro, en un principio, se creía que los diferentes eran quienes estaban malditos, quien el diablo maldigo, les mataban, durante años lo diferente era castigado con la muerte, solo debemos ver a las mujeres que empezaron a levantarse, esas mujeres que pusieron el freno a injusticias, que querían estudiar, que sabían, eran las brujas a las que se las quemaba. Luego dejaron de matar a la gente, eso era demasiado cruel y claro, había que ser civilizados, así que se les escondía.
No se cuantas historias de fantasmas habré escuchado en la que una familia tenía escondidos a sus familiares que eran diferentes.
Pero no solo eso, sino que las cosas eran demasiado complicadas, las cosas no fueron demasiado buenas para la gente que era diferente, la gente empezó a pensar que podían cambiarles, hacer les ser como los demás por lo que pasaron de esconderles a torturares hasta que fueran normales, la necesidad de esa normalidad que nadie sabía como era me frustraba.
Por suerte, se termino aceptando a la gente, aceptándolo pero no respetarlo, es decir se les dejaba vivir con las personas pero no se les veía bien.
No me gusta las cosas, no me gustaba las cosas de la vida,
—Nadia—me llamo Skyler.
Me senté en mi cama y la mire,.
Estaba en la puerta de mi habitación mirándome.
—¿Qué pasa?—le pregunte sorprendida.
Skyler me miro.
—Estás pidiendo que bajemos—me dijo.
La mire.
No estaba muy convencida pero baje con ella, a la planta baja.
—¿Qué pasa?—les pregunte.
Jayden me miro sorprendido.
—Mañana nos vamos a una fiesta y es por si queréis venir—dijo Liam.
Le mire.
—Yo no voy—les deje claro.
Nadie se sorprendido, no me gustaban las fiestas era algo que odiaba, era demasiado agobiante el hecho de tener que convivir con gente por muchas horas pegados y sin poder respirar casi, sin tener espacio para poder pensar.
Era demasiado horrible, por lo que me iba a negar a ir a cualquier fiesta que hicieran, no iba a las fiestas en mi casa como para ir a las de aquí, no iba ha hacerlo.
—A mi tampoco me apetece—comento Skyler.
La mire sorprendida.
—¿Segura?—le pregunto Dalton.
Skyler miro a Dalton.
—Si—le dijo ella sin dudarlo.
Dalton miro a Skyler.
—Tú puedes ir—le dejo claro ella.
Dalton y Skyler tenían una relación, no eran pareja por si quedaba alguna duda, eran lo más parecido a amigos con derechos del mundo. Skyler es heterosexual pero no cree en las relaciones normales como las que están acostumbradas en el mundo, mientras que Dalton era un bisexual que se sentía tan inseguro de su sexualidad que no creía que pudiera tener una relación sería por lo que estaba con Skyler por lo que era la única que le aceptaba tal cual era y le aguantaba.
Pero que no tuvieran una relación exclusiva no era nada, ellos no estaban con otras personas aunque tuvieran esa libertad, era como que no querían complicar las cosas pero creo que las cosas ya eran complicado cuando estaban siendo amigos y amantes pero no se dejaban tiempo para sentimientos.
—¿Por que no ibas a poder ir si no va ella?—pregunto Noah.
Este chico era molesto, se pasaba los días haciendo preguntas que a nadie le importaba, o al menos no a él.
—Es mi compañera de tragos—comento Dalton.
Era una buena forma de resumir que era con quien se besaba si no encontraba a nadie más, no es que Skyler, no ligara, era una chica que llamaba la atención a todo el mundo, pero no le hacía muchas gracias irse con cualquiera.
—Puedo compartir yo contigo, si quieres—le dijo Noah a Dalton.
Dalton le miro.
—No creo que lo hayas pillado—le dije.
Skyler me pego una patada.
—Yo voy—dijo Emma.
La mire impresionada, Emma no era una persona que le gustaran las fiestas, es más las odiaba pero supongo que quería distraerse de las preocupaciones del mundo, y esa era la mejor forma.
—Vale—comento Jayden—Pues solo se quedan en casa Skyler y Nadia—comento.
Le mire.
—Disfrutar—dije.
Me levante y me fui a mi habitación, para no tener que seguir hablando de estas tontearías.