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1114 Palabras
Narrado Jayden Mire el techo, aunque tuviera sueño no tenía muchas ganas de dormir, no era que no pudiera dormir sino que no quería, cosa bastante extraña pero lo de los problemas de sueño era algo muy normal en mi. Cerré los ojos y respire hondo para intentar dormirme, pero ni empecé a intentarlo cuando unos golpes empezaron a sonar en la habitación de Nadia. Me levante sin dudarlo y en el pasillo me encontré con todos los demás. —¿Nadie puede dormir?—les pregunte sorprendidos. —Demasiado calor—comento Liam. Era verdad que había diferencia de calor comparado con Sydney, aunque no voy a negar que estábamos en primavera y nuestros cuerpos en otoño, cosas del cambio de hemisferio. —¿Deberíamos entrar?—pregunte señalando a la puerta de la habitación de Nadia. —Claro que si—dijo Noah como si estuviéramos perdiendo el tiempo ahí fuera. Abrí la puerta de la habitación de Nadia para verla a ella agarrándose del cuello con sus dos manos mientras luchaba con un fantasma invisible. Me acerque para pararla pero Liam me paro. —¿Qué haces?—le pregunte sin entender nada. —Es como sonámbula, despertarla puede ser peor—me dijo y le mire. —¿Y si se hace daño?—le pregunte sorprendido porque no quisiera hacer nada. —No se—comento. Le mire. Me importo una mierda su opinión, me acerque a Nadia, y cuando quito sus manos de su cuello, le agarre y la acune entre mis brazos. —Ah—. Nadia comenzó a gritar y a moverse como loca, para unos minutos después de estar así, despertarse. —Suéltame—grito Nadia mientras se movía con fuerza. —Tranquila—le intente calmar. A Nadia le costaba respirar, estaba temblando sin poder controlar la ansiedad, la senté en la punta de la cama y me arrodille ante ella para ayudarla a calmarse. —No puedo respirar—me dijo. —Poco a poco—comento y ella me miro sin entender nada—Inspira y espira—le dije mientras movía la mano para indicarle el ritmo que tenía que llevar. Ella me miro. —¿Le habéis visto?—nos pregunto aún sin estar totalmente calmada. —Nadia, cálmate—le dije. Ella negó molesta. —Por favor, decirme que estaba alguien más y que no me lo he imaginado—comento Nadia y la mire. Todos nos quedamos callados. ¿Qué le íbamos a decir? Si mentíamos, podríamos empeorar su trastorno, haciendo que tuviera más ataques pero si le decíamos la verdad, podía provocarle algo en este momento muy malo, entonces debíamos decidir si lo mejor era para ella tener problemas a la larga o tener problemas ahora. Estuvimos unos minutos más callados, y la mirada de Nadia era demasiado intensa mientras estaba claro que se estaba martirizando la cabeza, mientras intentaba calmarse. —Si—dijo Emma y todos al miramos—Yo he visto una sombra—añadió y Nadia empezó a respirar más tranquila. —Vale, iros todos a dormir—les dije y mire a Nadia—Me quedo yo con ella—dije. Todos me miraron con mil dudas pero al final todos se fueron dejándome solo con Nadia quien me miro sin saber que hacer. —Es mentira—me dijo y la mire. —¿Que?—le pregunte sin entender nada. —No habéis visto nada—me dijo y le mire. —Nadia, explícate—le pedí y ella me miro. Nadia paso sus manos por sus piernas y la mire. —No lo he pensado hasta ahora—me dijo y le mire—Liam me ha hecho pensar en que tengo un trauma desde los siete años y creo que todo esto es por eso—me dijo y la mire. —No pienses en eso ahora—le dije y acaricie sus manos. —¿Cómo que no?—me dijo y me miro con cara destrozada. —Nadia—la llame. —Me siento como si estuviera loca—me dijo y la mire. —No estás loca—le dije y ella me miro. —No se si eso es verdad—me dijo y la mire—Hay algo en mi que no esta bien—me dijo y le mire. —Nadia—la llame para intente que dejara él y tema y ella me miro. —No me mandes callar—me ordeno y le mire—Se que tengo un problema que me hace ver y sentir cosas que no están pasando—me dijo. La mire. —Eso no lo podemos probar—comente y él me miro. —Quédate conmigo—me dijo y la mire. —¿A dormir?—le pregunte. Nadia asintió. —Vale—le dije y me tumbe en la cama, ella se tumbo en la cama a mi lado y se recostó en mi pecho- —¿Por que actúas como si no pasara nada?—me dijo y le mire. —Estoy acostumbrado a estos problemas—le conté sin querer darle mucha explicaciones. —No entiendo—me dijo. Suspiré hondo y cerré mis ojos. —Mi madre tuvo una enorme depresión por lo que la cuide muchas noches—le conté. No se lo había contado a mucha gente, apenas lo sabían personas porque era la etapa más mala de mi madre, era una etapa que ella no quería recordar por lo que, yo no era nadie para contarlo si ella no quería contarlo. Note la mirada de Nadia en mi pero no dijo nada. —¿Te molesta cuidarme a mi?—me pregunto y la mire. —¿Soy tu novio?—le pregunto bromeando. —Paso de ti Jayden—me dijo molesta. La mire. —No me molesta—le dije y ella me miro—Todos pasamos por malos momentos, todos pasamos momentos en los que necesitamos el apoyo de alguien que sea quien nos ayude a seguir de pie mientras que coge fuerzas para poder sujetarse solo—le conté. Nadia me miro. —No quiero que seas tú quien me ayudes—me dijo y la mire. —Una pena que te haya tocado yo—le dije y toque su nariz con delicadeza. Ella se apoyo en mi pecho y respiro hondo. —Voy a dormir—me dijo sin querer hablar más pero no dijo nada. Ella cerro los ojos, y note como intentaba calmarse a dormirse, me quede despierto hasta que note que estaba totalmente dormida para después dormirme yo.
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