El timbre del apartamento suena y mis latidos llenos de dolor aumentan ansiando que sea ella quien toca la puerta, que viene a decirme que toda fue una pesadilla y que en algún momento nos hemos despertado y ella corrió a mi lado, pero los brazos que me confortan en este momento no son los de ella, son unos que los igualan hasta cierto punto. ―¡Oh!, mi niño, querido ―la dulce voz de mi madre calienta mi corazón que al igual cuando era pequeño encontraba el consuelo en su amor― Todo va estar bien mi amor. ―Mamá, me siento tan triste, me duele el corazón, cómo hago si ella es mi vida, qué haré si no puedo verla más, no puedo dejar de pensar o sentir que estoy perdido ¿Es tan difícil estar con el amor de tu vida? ―Ay, Tayler, claro que no, estarás bien. Ahora te sientes así, pero no será

