—No, esta conversación se ha terminado —me siento frustrada con el temor de que caiga ante él—, adiós, me dio gusto verte. —Suficiente —me interrumpe mostrando la ira que emana de su ser —, te dije que me digas por qué no esperaste. Trato de controlarme y de no perder la cordura. No soy una niña para pensar que solo quiere hablar o de que me dirá simples halagos. Esa mirada fría quiere decir un juego de mover piezas y no estoy dispuesta a caer ante sus juegos. —Mi vuelo me espera Lewi, no tengo tiempo para tus interrogatorios personales, aprende de una vez por todas. —No… No… Te equivocas, no tengo las intenciones de dejarte ir —chasquea con los labios. Retrocedo hasta que mi espalda choca contra el librero, ¿tienen un librero dentro de la oficina? Me observa con atención bajo los pá

