El nacimiento del nuevo príncipe Después del gran recibimiento en la manada, la vida en el castillo volvió poco a poco a la normalidad. Pero ahora había una nueva alegría que llenaba de emoción a todos. El bebé que Atiza esperaba. Desde que regresaron de su luna de miel, Kaleia había decidido ayudarla en todo lo necesario. Aquella mañana, el gran salón del castillo estaba lleno de telas, pequeñas mantas, juguetes de madera y adornos delicados. Las abuelas de Atiza estaban sentadas revisando cada detalle con mucha atención, mientras su nana organizaba las cosas sobre una gran mesa. Kaleia sostenía una pequeña mantita suave entre sus manos. —Esto es hermoso —dijo sonriendo. Atiza estaba sentada en un sillón cercano, acariciando su vientre con ternura. —No pensé que preparar la habitac

