Entre los árboles que rodeaban la casa de la princesa , los primeros rayos del sol se habrían paso entre las ramas, entre hojas y profunda vegetación, la calma se apoderaba de un día de frío y seguramente nevadas intensas. Lucas el enviado del alfa rey, no había dormido nada, y aún así se hallaba vigilante y expectante. La noche no había sido para nada gentil con él, al llegar la medianoche una flores distintas a las demás presentes en el amplio verde, desprendían un olor tan dulce y embriagante que solo lo ponían tan caliente que no podía pensar en nada más que devorarse a una mujer para saciar una sed que lo hacía impune a la vergüenza, a su conportamiento tranquilo habitual en él, era lo más similar a su celo que había experimentado, un entorno tortuoso lo hizo transpirar sin descans

