El sonido de las risas y la música se filtra a través de la lona de la carpa, creando una sinfonía de celebración que me arrastra fuera del refugio de mi propia mente. Con un suspiro, sigo a la multitud hacia la recepción. El olor a flores frescas y a comida me envuelve, una mezcla embriagadora que casi me hace olvidar el nudo en mi estómago. Azrael camina a mi lado, su presencia es una constante que, a pesar de todo, me ofrece un ancla en la tormenta de mis pensamientos. A pesar de los eventos de la ceremonia, el calor de su mano en la mía no disminuye, y me aferro a él como a un salvavidas. Cuando entramos en la carpa, mis ojos se abren de par en par. La palabra "espectacular" se queda corta. Cientos de luces parpadeante están suspendidas del techo, creando un cielo estrellado artificia

