—Waooo… Esto es interesante, una señora de gran alcurnia se rebaja para pelear con una mujer de la que no se mete con ella —ladeo un poco mi cabeza, aparto mi mirada a otro lado, muerdo mi labio inferior—. Puedo decirle que estoy acostumbrada a que me señalen y que se tomen su tiempo para idolatrarme, pero lo raro es que una persona como usted se ponga ante mí por qué tiene envidia, ¿ya le dio la menopausia? No pienso quedarme callada, ella ha venido a ofenderme, puedo comprender que quiera defender y cuidar a su hijo, pero ella ha pasado el límite de mi tolerancia. Yo la respetaba porque es la esposa de mi jefe; el padre de Harol. —Eres una perra, pero ni creas que dejaré que te quedes y te enredes con mi hijo, crees que tú eres de su altura, no aceptaré que una zorra y puta barata se a

