No me arrepiento de nada, esa mujer es excepcional y no pude evitar caer en las redes, esa mujer es… Pasamos toda una noche disfrutando del placer de nuestros cuerpos deseosos al deseo de la carne. No puedo evitar olvidar la imagen de ese cuerpo, y a la vez deseando que se repita. —Primo… ¡Tierra llamando al primo! —sacudo mi cabeza para alejar los pensamientos pecaminosos del cuerpo sensual de la morena. —Ya, estoy aquí Isadora —hablo con desdén—, esta oficina es y será de la Lic. Ava, y yo tendré mi oficina, pero esta no será—hablo tras levantarme de la silla—… Esperemos un momento, ya que en unos minutos tendremos la reunión, esa misma en la que anunciaré que soy el hijo del dueño o mejor dicho el dueño de todo. —Primo, la puntualidad es lo primordial —resopla tras quejarse—, espero

