(...) Desde que el sol salió mis ojos se abrieron y mi cuerpo se activó. De una vez me levante para irme a duchar para luego empezar a limpiar mi apartamento, todo es para ver qué es lo que puedo preparar de comida o a que restaurante debo llamar. El reloj de pared de mi sala dice que son las siete de la mañana y aun mi amiga sigue dormida, resoplo, eso me dice que no debo poner música, ahora todo lo tengo que hacer en silencio o también está la opción de ocupar los audífonos y así escuchar música. Gracias a Dios amanecí con muchas energías y de un momento a otro la bendita resaca se esfumó. Ahora mi cuerpo y mi mente no desea el alcohol y menos para olvidar mis momentos amargos. Me dirijo a mi pequeña oficina, creo que ahí deje mis audífonos de bluetooth. Ava, necesitas contratar a

