La actitud de Tara es de una niña caprichosa, a veces se me es difícil pensar que sea una mujer madura, eso no se hace. —Está bien, dejemos ese tema en el olvido —asiente contenta, ¡eso! Esa es la sonrisa que quiero ver. *** Después de unos minutos ambos decidimos jugar un poco, pero esta vez con un par de peticiones de parte de ella. Entramos a la habitación, dado que aquí no nos pueden ver o bueno, solo que tengas unos binoculares, pero eso es un porcentaje mínimo, ja, ja, ja, eso solo se ve en las novelas o en las películas… Solo ficción. Ella se encuentra tumbada boca arriba sobre la mesa redonda que está en la mini sala de la suite. Ella me sorprende con sus inesperadas formas de que siempre el sexo sea diferente. Sus brazos están en ambos lados de su cuerpo y las rodillas flexion

