(...) Abro lentamente mis ojos y nuevamente vuelvo a ver ese color de cielo raso dorado, decoración de un apartamento lujoso. Es el apartamento de Harol. Sin pensarlo me levanto de golpe, volteo a ver al otro lado de la cama en la que no estaba. Mi boca se abre en forma de “o” y mis ojos están a unos centímetros de salirse en el instante que veo a ese hombre… ¡Está desnudo! Luego de verlo de arriba hacia abajo me veo a mi misma, ¡putísima madre! También estoy desnuda, ¿qué es lo que hecho? Si seré estúpida, me he acostado con el hombre que será mi jefe. Pero que mierda tengo en la cabeza y la maldita calentura que me cargo. ¿Qué es lo que hice? Niego con la cabeza, mi corazón quiere salirse y el remordimiento me ataca. Veo de un lado a otro, buscando con urgencia mi ropa, ¿dónde l

