BLAKE ASHFORD Empiezo a hacerlo despacio. Con paciencia. Como todo lo que realmente vale la pena. Georgia no es una mujer a la que puedas abalanzarte sin consecuencias. Es filo. Es inteligencia. Es orgullo vestido de traje formal y mirada severa. Y ahora que sé quién es —aunque ella aún no tenga ni idea de que yo ya la desnudé por dentro hace tiempo—, el juego cambia por completo. Ya no voy a tientas. Ya no busco pistas en la oscuridad. Ahora el mapa está claro… y lo que queda es disfrutar el camino. Acepto casos pro bono que, en otras circunstancias, ni siquiera habría leído por encima. Casos pequeños. Incómodos. De esos que a la firma le dan igual pero que a ella no. Sé perfectamente en cuáles estará asignada, sé con quién trabaja, sé cómo se mueve el sistema interno del juzgado mejor

