Jeremy echó un vistazo a su alrededor, satisfecho con el resultado. Su sala de reuniones destilaba un aire profesional y el ramo de flores frescas que su secretaria había colocado a modo de centro de mesa le confería un toque personal a la mullida moqueta de color vino tinto. A la reluciente madera de cerezo y a los sillones de cuero claro. Los contratos estaban situados con suma precisión, junto a una elegante bandeja de plata con té, café y una selección de pastas. Un ambiente formal, aunque amistoso, tal como quería que fuese su futuro matrimonio. Decidió olvidar el nudo que se le formaba en el estómago cada vez que pensaba en volver a ver a Ángela. Se sentó en la silla principal de la mesa de conferencia esperando a las personas con las que se reuniría, eso le da le pauta de reflexi

