ENVIDIA

1447 Palabras
Una semana tiene Ángela de trabajar en el hotel con su tía Sandra, ella le enseña paso a paso lo que tiene que hacer, al principio le fue muy difícil. Aunque los primeros tres días quería salir corriendo de ese lugar, sin embargo, al ver el esfuerzo que su tía hace decidió quedarse. Sandra quiere apoyarla para que se integre a la universidad, no obstante, eso implique que solo trabaje medio tiempo, ella se siente feliz de poder estudiar, todas las noches ambas llegan cansadas en la noche a la casa. No sienten la noche cuando menos acuerdan ya llega el siguiente día para ir a trabajar. Toda marcha bien hasta que ella se encuentra con su reemplazo en la familia, Fiona quien ahora les ha quitado a sus amigas, haciendo las chicas la ignoren. Es difícil para ella creer que ahora sus amigas la han hecho a un lado, se anima diciéndose a sí misma que su objetivo es estudiar y valerse por sí misma.  —Miren quien decidió hacer apto de presencia, la hija prodiga. —No quiero problemas Fiona, vine a estudiar no a buscar problemas. —Eres tan patética, vale que a madre no le importas. —¡Madre! Ella no es tu madre. —Ahora es mi madre, tú renunciaste a todo derecho. —Que más te diera, algún día abrirá los ojos y verá los cuervos de los cuales está rodeada. Ángela, camino ignorando los insultos de Fiona, quien no paraba de insultarla como la hija prodiga, riéndose por la condición deplorable en la que se encuentra, en eso no mintió. Ahora ella no es la hija de la madre rica, a duras penas logro entrar en la universidad de prestigio donde soñaba estudiar.  Ella se aisló a la hora de los recesos trato de no cruzarse en el camino de ella, increíble sus amigas le siguieron el juego a Fiona con las burlas e insulto. Saco el sándwich que su tía le preparó antes de salir del trabajo, está mirando a un punto fijo perdido en sus pensamientos disfrutando del pan con pollo. —Hola. —Ella se asustó al oír la voz masculina muy cerca. —Hola.  —Te vi muy distraída. —Sí, es que estaba pensando. —Eres nueva en la universidad, no recuerdo haberte conocido. —Sí, soy de nuevo ingreso y tú —De último año, suelo venir acá a pasar el tiempo, me asombré admirar una chica en mi sitio favorito. —Invadí tu espacio, lo lamento no lo sabía. —No te preocupes, por cierto, me llamo Luis Beltrán —Tu apellido me suena de casualidad no eres hijo de Víctor Beltrán el empresario del año. —Si, mi padre es algo famoso, muy difícil huir de eso. —Mi nombre es Ángela Fuente Dior. — ¡Oh ya! Tu madre es famosa en el mundo de los negocios, lamento lo de tu padre. —Gracias, solo que ahora estoy por mi cuenta. —Muy valiente de tu parte, bueno me tengo que ir las clases están a punto de reanudarse, cuenta conmigo chiquita. —Gracias. ¡Qué chico tan amable! Eso le alegro la tarde a ella, por lo menos no todos son orgullosos y pedantes, ella también regresa a su clase, vale que no estaba en la misma carrera que su hermanastra. Pasaban días sin verla hasta que un día a la salida de clases, ella está por salir del recinto cuando mira a Fiona guindada del brazo de Luis, ella únicamente les tiro una mirada y siguió su camino. —¡¡Ángela espera!! —Le grito Luis, soltándose de Fiona. —Tengo prisa. —Le dijo sin detenerse. —Espera, te llevo, ya es tarde no es seguro caminar por aquí. —No te preocupes ya me acostumbré. —Luis que haces hablando con ella es que no vez que es una arrastrada. —Fiona escupiendo veneno. —Disculpa, ella es mi amiga. —¡¡Somos amigos!! —Desde luego desde que estuvimos en mi lugar favorito. —Eres una perra, le contaré a madre. —Ella salió rumbo al estacionamiento se subió a su auto y se marchó. Eso le dolió a Ángela que su madre ya le compro coche a alguien que no lleva su sangre, mientras que ella que es la verdadera hija anda de jalón o a pie. —¿Qué es ella de ti? —Nada no es nada de mí. —Manifiéstame a donde te llevo, es tarde. —Gracias.  Él tenía curiosidad de la joven, ya que siendo hija de una mujer rica andaba con ropa desgastada y no parecía que la estuviera pasando bien. Se subió al auto de carrera que posee el joven ella le iba indicando por donde conducir, Luis se quedó admirado al ver donde estaba viviendo la joven, tenía curiosidad por ella. —Llegamos, desde hoy seré tu chofer, siempre espérame a la salida de la universidad vives algo retirado, una chica linda no es conveniente que camine por calles muy oscuras. —Muchas gracias por tu amabilidad —Recuerda que soy tu nuevo amigo. Desde ese día al menos no le tocaba caminar de noche rumbo a su casa, lo que ella no sabía que unos ojos llenos de envidia la observaban con ira, por su cercanía al joven prospecto y perfecto para una chica como ella. Fiona non pasaría por alto este insulto de parte de Ángela, desde ese momento se dedicó a buscar la manera de perjudicarla y ponerla en mal ante los ojos del chico. —Sobrina, quien es el chico. —Un día Sandra llego temprano a casa y se asustó al ver aquel lujoso auto, aparcarse frente a su casa, donde quedo en shock fue ver a su sobrina bajarse y el guapo chico que conducía el vehículo. —Es mi nuevo amigo, gracias a él no camino de regreso a casa, lo conocí por casualidad. —Está bien guapo el chico, y muy bonito auto. —Lo bueno que no es pedante y no discrimina a nadie, a pesar de que es rico. —Me alegro, sé que es duro empezar de abajo. —No te preocupes tía, saldremos de esta pobreza algún día. —Tu padre que en paz descanse se ha de sentir orgulloso de ti. Vamos a comer. Cuando el recuerdo de su padre venía a su memoria, un nudo en su garganta se instalaba, se sentía desprotegida, pero si algo que le había aprendido a su padre era nunca rendirse. Lucharía por salir adelante, solo esperaba avanzar un poco en las materias para empezar a meter currículos en las empresas del lugar, de esta manera tener un mejor sueldo. Los días pasaban los insultos y degradaciones por parte de Fiona se hacían más latentes, hubo ocasión que Luis salió a su defensa, cosa que puso más furiosa a Fiona, llegaba furiosa a casa insultando a las trabajadoras, por cosas insignificantes. Aunque cuando Rachel la madre de Ángela estaba en casa ella era la hija más obediente y bien portada, la miro leyendo el periódico y se le sentó a la par. —¿Qué lees madre? —Hola, cariño, una noticia muy interesante, viene al país uno de los tiburones más influyentes en la industria. —Y que con eso. —Es que este hombre es un sádico, nadie se atreve a llevarle la contraria, los hoteleros tiemblan con solo escuchar su nombre, ofender a este hombre es la muerte. —En serio, en que hotel se hospeda. —Ella se acercó para leer el nombre del hotel en eso recordó que un día Ángela le dijo a Luis que ella trabajaba en ese hotel, sus ojos brillaron cuando una idea se le vino a la mente para deshacerse de su hermanastra de una vez por todas. —Madre quería pedirte que aumentes el límite de mi tarjeta, todo en la universidad está caro, necesito comprar unos libros muy caros. —Desde luego, mañana ordeno que le aumente, no te agobies por eso. —Gracias, madre eres la mejor. —Fiona has visto a Ángela. —Hay madre, me da vergüenza hablar de ella, ni te imaginas las cosas que expresan en la universidad de ella. —¡¡Ah ya!! Esa es la vida que ella quería, no intervendré en sus gustos y rabietas. —Si madre no te pongas triste por ella, no lo vale. —Me iré a descansar, tu padre no tarda en llegar. —Tan segada esta la madre que no siente que está siendo utilizada por ellos, Fiona tiene una mente maestra para quitar de su camino a Ángela.
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