Andrea.
Salgo a la terraza, contemplo las estrellas mientras los recuerdos de anoche vuelven a mí.
Fue el brillo en los ojos de Caterina y la forma en que ella me miró toda la noche lo que siempre recordaré.
Te veo…
Eso es lo que ella me dijo. Sabía lo que quería decir. Ella podía ver dentro de mí, más allá del muro que construí, ver en lo profundo de mi verdadero yo.
Al igual que en el baile, bajé la guardia. En el baile, cuando la vi por primera vez, estaba tan golpeado que no pude mantener esa pared levantada. Lo mismo pasó anoche. La dejé entrar.
Pero lo arruiné. Aplasté la conexión como un insecto. La aplasté antes de que pudiera florecer por completo, sofoqué el florecimiento de los sentimientos que la gente comparte después de hacer lo que hicimos.
Ella me confió su cuerpo anoche cuando me permitió atarla. De lo que no se dio cuenta fue de que confiaba en mí con más que eso. Ella confió en mí con confianza. La confianza. Las personas no lo ven como un concepto tan importante como el amor, la amistad, la compasión. Es lo mismo.
Tuvimos relaciones sexuales dos veces antes de la mañana, cuando se despertó temprano. Se sentía bien tenerla finalmente en mi cama, pero había algo diferente en ella.
¿Escuchó mi advertencia? No te enamores de mí.
No debo enamorarme de ella tampoco. No sería difícil. Ya estoy al borde.
Sin embargo, hay muchas razones por las que no puedo amarla. Tantas razones por las que no debería. Y ella tampoco debe darme su amor.
Somos un contrato. El amor es una debilidad que no puedo permitirme. Las mujeres son solo mujeres en mi mundo.
Las mujeres de la casa anoche fueron un buen ejemplo, aunque admito que está claro que mi primo Matthew está enamorado de su esposa. Esa es su elección y estoy feliz por él. Todos los demás hombres allí con esposas las engañan. Lo odio, pero ¿qué pensé que iba a hacer?
¿Casarme con Caterina y aceptarla como mi esposa de la manera que debería, o tendría mujeres a mi lado como la mayoría de los hombres de mi familia?
Pa no era así con mi madre, y aunque mis hermanos son animales enloquecidos por el sexo, sé que cuando amen, amarán duro. De la misma manera que lo haría yo.
Por eso no puedo hacerlo y sé que tampoco ellos.
El amor consumió a mi padre. El amor consumió a Tristan. Lo último que quiero hacer es enamorarme como lo hizo papá y perder a mi mujer.
Con Caterina, sería duro si la perdiera o si le fallara de alguna manera. No puedo vivir mi vida con miedo.
El miedo te debilita. Como jefe y m*****o del sindicato, no puedo ser débil de ninguna forma. Caterina fue un plan que se está desarrollando muy bien. Falta una semana y un día para la boda. Las cosas están en movimiento. Estoy a punto de tenerlo todo.
Regreso al interior cuando mi teléfono suena en mi bolsillo trasero. Pa está aquí. Quería verme.
Acabo de regresar del club. Caterina aún no me ha visto.
Mi padre ya está encendiendo un cigarro en la sala de estar cuando bajo.
Entro y cierro la puerta. Quiere hablar conmigo, pero yo también necesito hablar con él. La situación con Vlad me está molestando.
—Hola, Pa—le digo, sentándome frente a él.
—Hijo, te ves como una mierda. —Él sonríe, mirándome cuidadosamente.
—He visto días mejores.
—Háblame. Soy todo oídos—me ofrece. Suspiro y paso una mano por mi cabello.
—No sé qué hacer con Vlad. No estoy seguro de si todavía está en Los Ángeles. Normalmente no se queda en un lugar por mucho tiempo.
—Hay muchas posibilidades de que se haya ido. Al mismo tiempo, todavía podría estar aquí. Todo es cuestión de por qué está aquí. Él y las Sombras.
—Lo sé, y no hay forma de averiguarlo—le respondo. Pa me mira largo y tendido.
—Estás preocupado por ella—me señala—. Caterina.
—Debería protegerla si ella está conmigo. —Me va a resultar difícil hablar con él sobre ella sin mostrarle demasiada emoción.
—Prácticamente la declaraste tuya anoche. Lo vi. No me está cuestionando. Está afirmando un hecho.
Me paso la mano por la barba. Su expresión se suaviza.
—Quería que se sintiera cómoda.
—Pude ver eso, pero había más. Ella no es como él, Andrea. No es como Riccardo.
—No, no lo es. —Miro hacia el suelo.
—Lo sientes por ella—afirma. Mi mirada vuelve a subir para encontrarse con la suya.
—Estoy... estoy haciendo lo que se supone que debo hacer. Ese es el trato, ¿verdad?
Me sonríe.
—Andrea, te vas a casar con esta chica la semana que viene. Ella ha estado contigo durante las últimas tres semanas y el matrimonio fue idea tuya. Una idea brillante que habría aceptado de cualquier manera, pero me di cuenta de la forma en que estallaste cuando Riccardo te presionó sobre ella en la reunión del Sindicato.
Muerdo el interior de mi labio.
—Él llegó a mí.
—Tus ojos te delataron. Vi la forma en que ella te miró en la cena y vi cómo tú la mirabas. Eres protector con ella. De la misma manera que yo era con tu madre. —Se endereza y me mira fijamente.
Le devuelvo la mirada, sin saber qué decir. Si hay alguien con quien puedo ser sincero, es con él. Es difícil porque estamos hablando de la hija de nuestro enemigo.
—No quiero que le pase nada. No puedo.
—Te entiendo. —Una mirada inquieta se posa en sus ojos—. Andrea… siento que ha llegado el momento de compartir contigo un par de cosas sobre el pasado. Por eso quería verte.
Mi interés se despierta. ¿Qué me va a contar?
Toma aire.
—Estoy seguro de que siempre te has preguntado qué pasó para que Riccardo me odie, nos odie. Te dije que nos peleamos. Lo hicimos, pero no de la forma en que piensas.
—¿Qué pasó? —He estado consumido por el odio durante tanto tiempo por todo lo que Riccardo nos hizo que nunca tuve que preocuparme por la letra chica.
—Empezamos como tres mejores amigos. Riccardo, yo y tu madre. Yo siempre la amé. Siempre. Nunca pensé que fuera lo
suficientemente bueno para ella. A medida que nos hicimos mayores, me alejé y él dio un paso al frente.
Me enderezo, inseguro de hacia dónde va esta conversación. Sabía que mis padres conocieron a Riccardo cuando eran más jóvenes y prácticamente crecieron juntos porque sus padres estaban en el sindicato, pero parece que papá está a punto de decirme algo sobre mi madre que nunca supe.
—¿Un paso al frente para hacer qué? —Entrecierro los ojos.
—Quedarse con ella. Ella estuvo con Riccardo primero. Mis labios se abren.
—¿Qué me estás diciendo?—pregunto, y me pregunto quién más sabía esto.
—Yo era el cobarde. Nunca pude reunir el valor para decirle cómo me sentía. Un día lo hice. No pude soportarlo. Verlo con la mujer que amaba, sabiendo que él sabía que yo la amaba más que él.
—Hace una pausa, junta las manos y continúa—. Le dije cómo me sentía y le pedí que pensara en eso, en mí y en ella. Después de todo, estaba a punto de romper con mis dos mejores amigos. Dio la casualidad de que la noche siguiente, Riccardo le propuso matrimonio. Pero ella... no podía decir que sí. Yo estaba allí cuando él le preguntó, allí mismo, frente a todos los que conocíamos, y ella no pudo decir que sí. En cambio, ella me miró y supe que me había elegido.
—Pa, nunca me has contado esto—digo con voz ronca en estado de shock.
—Es una mala historia, hijo. Decidimos estar juntos. Por supuesto, eso nos destrozó a todos. No fue hasta después de tu nacimiento que Riccardo volvió a nuestras vidas. Vio una oportunidad de negocio en la que ambos podríamos involucrarnos y ser más fuertes juntos. Estuve de acuerdo porque me sentía culpable por lo que hice. Esa culpa me hizo cometer muchos errores. Le di demasiado poder. Y me jodió.
—Fue como si él hubiese cambiado de la noche a la mañana— agrego yo.
—Solo se ha comportado así cuando se trataba de tu madre. Excepto que en el momento en que lo hizo, no había ninguna razón para hacerlo. Habían pasado años desde que estuvieron juntos. Así que, creo que sucedió algo.
—¿Cómo qué, papá? —No sé qué pensar. Mamá nunca engañaría a papá y no con Riccardo.
—Hijo, lo acepté a él de nuevo en nuestras vidas, pero mantuve un ojo abierto por la eventualidad de que pudiera intentar llevarse a mi mujer. Supongo que trató de acercarse a ella, pero ella me volvió a elegir y eso lo enfureció. En ese momento, él tenía poder y ya no me necesitaba.
—Dios mío—susurro. Levanta las manos.
—Puso al Sindicato en mi contra y nos quitó todo. Me odiaba porque la tenía. Sentí que necesitabas saberlo. Proporciona más contexto a la historia.
—Gracias por decírmelo.
—No puedes evitar por quien tienes sentimientos, Andrea. Es algo que sucede. Entonces... si los sientes por esta chica, no importará quién sea ni de dónde venga. No tengas miedo de mostrarle tu corazón.
Lo escucho y noto cómo me conoce tan bien. Él sabe que mi corazón es lo único que me mantiene alejado del mundo y lo único que me mantendría alejado de Caterina.
Pongo una pared alrededor de mi corazón. Cada vez que estoy con ella, caen pedazos de la pared. Yo también caigo. Por ella.
Esta boda puede ser parte del contrato, pero sé que lo que estoy empezando a sentir por ella es real y eso me aterroriza.