Capítulo Ocho Jen estaba letárgica mientras limpiaba el primer puesto de la mañana. Sentía las piernas tan pesadas como el plomo. Bianca había sido un torbellino de emoción como siempre lo era el día de la carrera, y Luke estaba tan guapo como siempre, todo arreglado con su camisa y pantalones negros, preparando a los corredores para el evento, mientras Tom Lewis hablaba en voz baja con Bianca sobre las estrategias para las distintas carreras. Sintió un dolor punzante de celos. ¡Ella también quería ir! Pero cuando le mencionó la idea a su oficial de libertad condicional, se encontró con una rápida refutación. Si no fuera por una cita médica, Jen no dejaría el terreno, había insistido firmemente la oficial de libertad condicional. ¡Mujer sádica! Jen había pensado en ese momento. ¡Solo para

