Esperar resultó muy difícil. "¡Viene Bobby!", le anunció al castrado mientras le cepillaba el pelaje con largos trazos hasta que brilló a la luz del sol. "¡Papá Luke ha ido a buscarlo ahora!", Sam golpeó con la pata con impaciencia; se estaba curando bien. Pasó los dedos por sus crines, levantando el áspero pelo para poder cepillar su elegante cuello. Era un caballo hermoso, su pelaje castaño oscuro brillaba al sol, y el resplandor blanco que bajaba por su nariz contrastaba con el n***o de su mechón que caía entre sus grandes ojos marrones. "¡Oye! ¡Suéltame el cabello!". Llevaba el pelo recogido en trenzas que caían sobre cada oreja con cintas rosas atadas en las puntas; a sus dos papás les gustaba el peinado infantil. Sam resopló ruidosamente mientras ella le sacaba su trenza de la boc

