Carolina estaba terminando de acomodar el lío que quedó luego de que comieran, levantó las cosas y él le acercó los platos, que ella colocó en el fregadero. Por un instante sus cuerpos quedaron tan cerca que a ella prácticamente se le cortó la respiración y tragó saliva con nerviosismo. Nunca lo había tenido tan próxima a ella. Y lo había deseado tanto en un momento de su vida... — ¿Quién eres realmente??? — preguntó él con el entrecejo fruncido. La curiosidad impregnada en su mirada. Su rostro intrigado, buscando algo que la delatara sin encontrar nada más que mirada de ojos oscuros y razones, en apariencia, claras — Yo...ya..t..te..lo...dije...— tartamudeó ella y se sintió una completa idiota inexperta en ese momento...como cuando era muy joven y torpe. Y Thomas no le había prestado

