*** LAURA *** A LA MAÑANA SIGUIENTE... Mi noche fue terrible sin noticias de Fernando. No puedo estar en paz, si no sé nada de él, por lo que le pido a Ana que se quede con Silvana, tomo un taxi y voy a su departamento. Al llegar, me abre Carolina. —¡Lau! —¡Caro, dime que ya apareció! —le suplico esperanzada. —Sí, está en su habitación. Lo siento, no sé cómo olvidé avisarte. —Gracias a Dios. —Suspiro con alivio, sintiendo cómo me vuelve el alma al cuerpo—. No te preocupes, sé que no tenías cabeza. Ella me sonríe y yo sin pedir permiso, corro hacia la puerta de la habitación de mi novio. Doy dos golpes, antes de abrir; ahí está, acostado, dando la espalda. —¿Qué pasa, nena? —pregunta, seguro creyendo que soy su hermana. —Hola —musito con timidez. Él se gira con violencia al escucha

