Contextos

2771 Palabras
El bolígrafo plateado, envuelto en los dedos de Oliver, golpea sin parar la superficie de la mesa en tope de cristal, producto al nerviosismo y la consistencia que ejercen los dedos, la pierna derecha se mueve sin parar demostrando que todo su sistema está inquieto. Cierra los ojos y se deja influenciar por los cálidos pensamientos de los momentos maravillosos vividos con su amada, Rebeca es sin duda el amor de su vida, por lo que está más que seguro que es con quien desea pasar el resto de sus días. La razón por la que está tan nervioso, no es cuestión de seguridad respecto a sus sentimientos dirigidos a su amada, de su amor no tiene lugar a dudas, lo que lo mortifica es la elección del anillo apropiado para la mujer idónea, porque para dar el siguiente paso en su relación, debe dar una joya que esté a la altura de quién lo portará, el anillo debe corresponder con su carácter y personalidad, al menos eso piensa Oliver. Las joyas que mira a través del monitor de su computadora, son muy hermosas, pero en ninguna ve ese toque mágico que debe llevar. Desde que llegó a su oficina está mañana, no a dejado de ver anillos de compromiso, incluso agendo una cita en una joyería exclusiva de la ciudad de Carolina del Norte, la persona que lo atendió vía llamada le informó que si de todos los modelos que tienen disponible, no encuentra uno que encaje con lo que busca, ellos le pueden diseñar una pieza única, opción que le pareció atractiva a Oliver. La cita para la joyería es a la una d la tarde, por lo que lu go de almorzar y sin cruzar palabras con nadie, se dirige al lugar. El traje oscuro que lleva, resalta su esbelta y masculina figura, los rasgos físicos que portan son sin dudas genes dominantes de su padre, a excepción de sus ojos grises como los de su madre. Oliver Lenard Lillard es un galán, el misterio que disfraza con su seriedad, es el magnetismo que despierta la curiosidad en los que lo ven. El auto que conduce se detiene en donde el GPS indica, Oliver mira por el espejo retrovisor sus ojos y verifica si su cabello está bien, cuando se siente más seguro, abandona el auto, mete sus llaves y su celular en el bolsillo de su pantalón. El calzado choca contra el pavimento, sus pasos los dirige hasta la entrada principal de la elegante joyería, decorada un estilo minimalista exquisito. Frente a la puerta principal un señor que al parecer trajaba en el lugar, le abre para así dar total acceso al interior del local. —Buenas tardes señor, en ¿qué podemos ayudarle?— tan pronto entra es recibido con una expresión alegre de la jovencita muy amable y cortes. Aún con nerviosismo Oliver le brinda su mano derecha para saludar cortesmente a la amable joven. —Buenas tardes, soy Oliver Lenard, agende una cita para la una de tarde con ustedes— habla Oliver mientras estrecha laano de la joven que lo recibió — estuve observando los s diseños que tienen en su página web, pero son demasiados así que no alcance a mirarlos todos. —Enhora buena señor Lenard, permítame mostrarle los modelos que tenemos, Es un anillo de compromiso o que busca, ¿verdad?— pregunta la joven. — Sí, le pediré matrimonio a mí novia, quiero algo especial y único— resalta Oliver. —Estoy segura que lo encontraremos y si no, como ya le había dicho, lo diseñaremos como nos diga— dice la joven. Ir de comprar siempre ha sido algo relajante para Oliver, comprar le causa alivio, y resulta hasta terapéutico, por eso cada mes Oliver agrega nuevas prendas a su armario, pero justo ahora le resulta muy difícil tomar una muy simple decisión de elegir un anillo, por Dios este dilema es innecesario, todas las joyas que la joven le ha mostrado son hermosas, el lujo la calidad, lo moderno o lo clásico, pero ninguno llenas sus expectativas, le resulta algo frustrante no encontrar lo que necesita. Dos horas después y mas de mil anillos agotan mentalmente a Oliver, y a la pobre jovencita que creyó que el empleo de ser asistente de joyería sería más fácil de lo que pensaba, pero por clientes como Oliver es que a veces duda de su capacidad como vendedora. — ¿Cuáles son las cualidades que resalta de su novia?— pregunta la joven, para tratar de conocer la personalidad de la misteriosa novia de su cliente. Oliver sonríe al pensar en Rebeca, y con sus ojos llenos de ilusión responde: — Es difícil describirla, ya que porta inumerables cualidades que, además no la puedo encasillar en un renglón, ella es inigualable— las palabras de Oliver, sacan un suspiro de la joven. — Usted está muy enamorado señor Lenard, espero que su amor sea correspondido, y deseo que encontremos esa joya apropiada para su novia— le sonríe la joven. La busque continúa mientras que en New York, Olivia hace llamadas a industrias de fabricación de materiales para la construcción, realiza acuerdos y pone a sus mejores ingenieros y agrimensores a evaluar y validar el terreno para el proyecto del señor Echeverría. La anterior conversación con su prima quedó atrás, pero Olivia nota algo distante a Génesis, por lo que cuando termina de hacer los arreglos con su equipo, en la soledad de su oficina piensa en que ha hecho para que Génesis este tan distante, le da vueltas y vueltas a las cosas, pero nada llega a su mente. Tomando el intercomunicador Olivia llama a su asistente personal quien está en su escritorio al lado derecho de la puerta de la oficina de Olivia. — Jessi, necesito que por favor llames a la florista, quiero un enorme ramo de tulipanes, y que por favor lo envíen a la oficina de Génesis, adjuntando un mensaje que diga "Odio que estemos así, lamento mucho si con algo te ofendí, te amo muchísimo"— habla Olivia ilusionada, de que con ese hermoso detalle, las aguas logren calmarse con su prima, ya que ama los tulipanes — también necesito que envíes unos captus para Jeremiah, le pueden adjuntar una nota que diga "Disfruto cada espacio contigo"— Olivia no tiene problemas en hablar claro con su asistente, Jessica es una buena chica. — En cuento los pedidos sean entregados le informaré— responde la asistente complaciente —¡Ah! Otra cosa señorita, olvidé decirle que el señor Jeremiah estuvo aquí está mañana— está última información hace que el ceño de Olivia se frunza. — ¿Encerio? — Olivia toma su celular y revisa las llamadas que tiene, pero ninguna de Jeremiah, ni tampoco algún mensaje que indique que estuvo en la constructora— y ¿qué dijo?— indaga la pelinegra. — Vi que se dirigía a la oficina de Génesis, supongo que era con ella que necesitaba hablar— habla inocente la asistente. Las dudas se que instalan en los pensamientos de Olivia, ¿qué querría hacer Jeremiah con Génesis?, y ¿por qué no le aviso que estaría en la constructora? —Gracias por avisarme Jessi— se despide Olivia y marca el número de Jeremiah para pedir explicaciones. Donald camina por las instalaciones de la sucursal de vienes raices en New York, la cual está siendo dirigida por su hermano menor Jeremiah. El escolta de Donald dos pasos más atrás lo sigue, la imponente figura del alto y guapo hombre, no pasan desapercibidas por los presentes, el edificio en donde se encuentran, posee cinco pisos, tiene aspecto industrial y hay más de cien trabajadores. Los empleados newyorkinos no conocen personalmente a Donald, ya que este dirige la sucursal principal en Inglaterra, y solo se presenta en conferencias virtuales, por lo que algunas miradas logran reconocerlo y mientras él camina, ellos hacen un asentamiento de cabeza, en señal de saludo y continúan con sus deberes como agentes de vienes raices. Jeremiah al ver desde su oficina atraves de la pantalla, las cámaras de vigilancia que rodean todo el edificio, se pone de pie y sale a recibir a su hermano. Toda su vida, Jermiah se ha empeñado en ser aceptado por su hermano mayor, Donald es la persona más importante en su vida, pero este lo trata de manera despectiva, y esto provoca que Jeremiah se esfuerce cada día más por ser respetado y admirado por su hermano. El corazón de Jermiah se acelera al ver llegar hasta él a su hermano, ya lo vio esta mañana, creyó que no lo volvería a ver por ahora, por eso aprovechará cada momento para expresarle su interés. —Me alegra volver a verte hermano, creí que no vendrías— habla Jeremiah saludando con un abrazo y apretón de manos de su hermano. — Quería echar un vistazo— habla frío Donald, se separa del abrazo, coloca sus manos detrás en su espalda y camina hasta entrar a la privacidad de la oficina de Jermiah. — Sabes que está también es tu casa, puedes venir las veces que quieras — habla Jeremiah. Al ingresar a la oficina, el ambiente está bien organizado y limpio, todo diseñado de acuerdo a la personalidad de Jermiah. Donald pasea sus intensos ojos azules por todo el lugar, hasta que su mirada se encuentra con una fotógrafia ubicada sobre el escritorio de tope en madera negra, la misma mujer sensual que vio esta mañana y quién es la supuesta prometida de su hermano, pero esta vez si está vestida con un sexi vestido dorado, su cabello está en un cola alta, lo que muerta los delicados rasgos de su rostro, mostrando sus enormes ojos grises, el tiempo parece deterce para Donald, quien no se percató de que el celular de su hermano emitió un sonido de llamada entrante y éste contestó. — Nena, no puedo hablar contigo ahora, te llamaré más tarde— está fue la respuesta que recibió Olivia al llamar a su prometido para conocer los motivos de su visita sin avisar. — Hola nene, gracias por preocuparte por mí, si ya almorcé— responde algo irritada Olivia. — Eso es bueno,e alegra saberlo, yo también ya almorcé algo, te hablo al rato— contesta Jermiah. — No me cuelgues el celular Jeremiah— amenaza Olivia. — Ahora estoy con mí hermano, es importante en verdad— se defiende Jermiah. Donald se percata de la pequeña discusión disimulada que sostiene su hermano con su prometida. Olivia ante la mension del grosero cuñado, se queda en silencio unos segundos. — ¡Nena! ¿Estás ahí?— pregunta Jeremiah — ¡Sí! Hablamos después— cuelga la llamada Olivia. — ¿Problemas?— indaga Donald mirando ahora el rostro de su hermano. Jeremiah sonríe y se sienta en el sofá de cuero n***o que ocupa en la oficina. — ¿Por qué la mujeres son tan complicadas?— Jeremiah intenta crear un vínculo consejero sentimental con su hermano, pero la curiosidad de saber más sobre su cuñada, es la razón por lo que Donald indaga. —Piensas así y ¿aún quieres casarte?— se dirige Donald al minibar y toma una botella de agua para hidratarse. — Olivia es increíble, pero demasiado intensa— Donald le ofrece una botella de agua. — Los seres humanos somos así, es algo que tiene que ver con hormonas o esteroides— dice Donald. — Debe ser, pero la amo y solo con ella quiero pasar el resto de vida— la voz que Jeremiah suena más como si el trata de convencerse a sí mismo y dicho toque no pasa desapercibido por Donald. — ¿Estás completamente convencido?— indaga Donald. — Por supuesto— dice Jeremiah, pero algo en su corazón se siente como un espacio vacío. La amena conversación se extiende por un largo rato, hasta que unos ligeros toques en la puerta, mueven a Jeremiah a esta. Un arreglo de captus y suculentas, junto a una linda nota escrita lo sorprenden. —La señorita Lenard le envía esto, esperamos que sea de su agrado— habla el joven repartidor. Jeremiah se sorprende y una sonrisa de agradecimiento crece en su interior, da las gracias y vuelve al lado su hermano. —!Ya vez porque me casaré con esa muje!— expresa Jeremiah. Donald observa el muy detallado obsequio —Es demasiado cursi, tienen eso en común— con algo de molestia, sin razón lógica aparente el gruñón Donald se pone de pie, coloca el botón de su traje y agrega— mandaré hacer una auditoría a esta sucursal, y dentro de poco, tu y dos de tus empleados recibirán una capacitación extensa, más adelante te enviaré los detalles— se despide Donald, hasta luego. En Carolina del Norte Matías se arma de valor y entra a la fábrica de zapatos de Rebeca, necesita acercarse más a ella, no puede permitir que la relación que tiene con Oliver, crezca más, verlos juntos lo quema. Anoche los siguió hasta verlos entrar al departamento de Oliver, permaneció más de tres horas esperando a que salieran, hasta que se convenció de que dormirían juntos, lo que provocó que sus dientes crujieran, sus puños s se apretaran con violencia y un dolor se intalara en sus sien. — Necesito ver a Rebeca — le habla a la secretaria. — ¿Cuál es su nombre? Para poder presentarlo— indica la joven. — Matías Lillard — se presenta. La secretaria lo reporta ante Rebeca quien está descalza dibujando unos bocetos, tirada en el piso. — Hazlo pasar— dice Rebeca dándole las líneas que cree necesarias para el diseño masculino del zapato exclusivo que Matías el primo de su novio, le pidió que le hiciera. Matías entra a la oficina, pero la pose sensual no intensional de Rebeca lo paraliza. — Justo trabajaba en tu calzado— Rebeca se pone de pie y se acerca a Matías para saludarlo amable. La excusa perfecta para verla, fue inventar que necesitaba unos zapatos únicos. Un beso en la mejilla es el saludo que le rbinda Rebeca, quien solo ve a Matías como un cuñado más. — Espero que me guste— habla exigente Matías — aunque todo lo que haces es perfecto— Matías utiliza su doble sentido que pasa desapercibido por Rebeca, quien le sonríe amable. —Te mostraré— Rebeca voltea el lienzo y expone su creación — ¡Tarannnn!— dice feliz — ¿Te gusta?— pregunta. Matías se queda impactado con semejante creación —¡WOW! Tomaste en cuenta todos los detalles de los que te hablé— toca el papel en donde está el dibujo de un zapato masculino único. — Me alegra llevar tus expectativas — dice Rebeca. Matías se acerca y la abraza, estrechando la contra su cuerpo, sintiendo con ella se extremece producto a la inesperada cercanía. Con astucia Rebeca se separa del abrazo y forza una sonrisa — será en el material que lo pediste, puede que me demore una semana en completar la obra— le informa Rebeca. Conciente del cambio repentino de Rebeca, Matías se cohibe de expresar sus sentimientos ya que no quiere asustarla, quiere ir enamorandola y que ella misma se de cuenta que Oliver no es el hombre de su vida. — Perfecto— responde Matías. El ramo enorme de los tulipanes, rompen más el corazón de Génesis, quien ama a su prima y no quiere verla como una rival, pero no es tan fácil desaserse de los fuertes sentimientos que tiene por Jeremiah. Intenta calmar su corazón, hoy no puede hablar con Olivia, a tenido un largo y cansado día, por lo que al llegar la hora de salir de la constructora se marcha sin avisar, llevándose su obsequio para dejarlo en una jarra en su departamento de soltera. Al oscurecer, Oliver después de un largo y agotador día, decide llamar a su familia para informarle sobre su plan. Su familia a estado atenta a su llamado,por lo que al llegar la notificación de llamada, tanto sus padres como hermanos, responden inmediatamente. —¡Cariño! Estamos muy ansiosos por escuchar lo que tiene que decirnos— habla Scarlet muy alegre. — Ya di que seremos abuelos y tus hermanos tios— insiste Bastian — Papá ya déjalo hablar— pide Olivia. Oliver sonríe y dice en voz alta en la soledad de su departamento. — Voy a pedirle a Rebeca que sea Mí esposa— dice Oliver con toda seguridad, entonces todos gritan de alegría ante tan buen noticia
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