Es lunes por la mañana, así que tengo clase de matemática, eso quiere decir que veré a Jhon. Llego 5 minutos tarde, al entrar todos me miran, yo los ignoro y dirijo la mirada a Miller que como siempre está con su séquito de zorras. Pongo los ojos en blanco y me dirijo al asiento desocupado al final del salón. Estoy muy emocionada porque esta será la última semana. La clase empieza mal, Jhon coloca ejercicios complicados en la pizarra, yo no entiendo ni una palabra de lo que dice, solo sé que serán para el examen final del jueves. Aburrida en mi asiento le escribo un mensaje de texto. Sam: "No entiendo de matemáticas, ¿me puedes dar clases particulares?" Al llegarle el mensaje me dedica una mirada traviesa. Jhon: "En mi casa, después de clases". Le sonrió para que entienda que si iré.

