Despierto lentamente, frotando mis ojos, estirando mi cuerpo y ahogando un bostezo con mi mano. Mi primera reacción es mirar a todas partes con desespero cuando no reconozco el lugar. ¿Dónde rayos estoy? En busca de un indicio, levanto un poco la sabana que me cubre, comprobando que estoy desnuda. A mi lado, en una mesita de noche, se encuentra una pequeña nota junto a la lampara. "Preciosa, estoy en el despacho." Me incorporo en la cama encontrando una camisa blanca de hombre en el proceso. El perfume impregnado en la tela me es bastante familiar, dibujo una sonrisa en el rostro al recordar a quien pertenece. Jhon... Salgo de la habitación sin más prenda encima que la delicada camisa blanca que encontré. No me importa si me ven las mucamas, al fin y al cabo, mi cuerpo no me avergüen

