Manejo distraída por las desoladas calles de Nueva York, imaginando lo que haré al llegar a casa para quitarme esta frustración. En mi interior estoy quemándome de lujuria, mi cuerpo anhela ser liberado urgentemente, mis partes mas nobles están hipersensibles esperando que alguien las toque y les de el cuidado que necesitan. Solo puedo cerrar mis piernas para darme un poco de fricción. Aparco en el estacionamiento subterráneo, reviso mi cartera en busca de mi celular, encontrándome la tarjeta magnética; una llave que me dio Jhon para poder entrar a su departamento, luego de aquel incidente no se la devolví. Me alegro mucho de no haberlo hecho porque esa será mi salvación para esta dura noche. Vuelvo a encender mi auto poniéndolo en marcha para salir de nuevo. Llego muy rápido gracias a

