—Esto sí que es sorprendente —exclama Manuel, mientras se lleva las manos a la cabeza por la sorpresa, y mirando a Sonia con incredulidad. —Yo sabía que lo había visto a usted antes —le dice Sonia mirando a Manuel—usted andaba con mi padre la única vez que lo vi. —Por Dios, Sonia; déjame darte un abrazo —le dice Gladys, llorando de alegría—.Tu padre era el dueño de todas estas empresas, y tú eres esa muchacha, que tanto habíamos buscado; tú eres la hermana de Gabriel. —Yo no puedo creer eso, Gladys; tiene que haber un error —le dice Sonia, muy sorprendida. —Eso es absolutamente cierto, Sofía —le dice Manuel—; ahora eres una de las mujeres más rica de este país Aquella noticia fue tan impactante para Isabel, que perdió el conocimiento, ahí donde estaba sentada. Sonia acudió rápidamente

