—Buenos días, mi amor; solo estaba pensando en lo mucho que te amo, y en lo feliz que me harás en este día —le dice el, tratando de sonreír—; estas lagrimas son de felicidad; pensaba en lo maravilloso que debe ser, amanecer mañana contigo en mis brazos; ayúdame a levantarme mi amor, tengo que hacer unos ejercicios, para estar bien activo, para ese gran momento. —Qué bueno, mi amor, me alegra que te sientas tan animado —le dice ella, entusiasmada—, yo también estoy muy feliz, Gabriel; siento una gran emoción de saber que hoy seré tu esposa, y que por fin vamos a estar juntos. —Yo igualmente, estoy soñando con ese momento, Gladys —le dice Gabriel—; no te imaginas lo impaciente que estoy, me desperté muy de madrugada, deseando que amaneciera pronto; aun no puedo creer que hoy te casaras con

