NARRA GEORGINA Sonriendo ante la situación, me alejé lentamente. Me senté en el sofá y miré a Benjamín. —¿Adónde vamos? —pregunté, manteniendo la calma. Él desvió su mirada hacia mí antes de responder: —Hay una casa que Maxwell compró. Está en lo alto de la montaña. Vamos a ir allí y nos quedaremos un tiempo. Asentí con la cabeza, pero por dentro no dejaba de preguntarme qué me esperaba, qué clase de vida tendría a partir de ahora. No sé cuánto tiempo estuve inmersa en mis pensamientos, pero el coche finalmente se detuvo. —Tomemos un descanso —dijo Benjamín al salir del auto, seguido de Clark. Cerraron la puerta tras ellos y los vi alejarse. —Por fin —susurré para mí misma, aliviada. Un sobresalto me sacó de mi tranquilidad. —¿Maxwell? —Mi corazón dio un vuelco al escucharlo. Me

