El silencio en aquel muelle solo era interrumpido por las carcajadas de Ringo, al que Roberto llamaba padrino; la fortaleza creada por los contenedores oxidados en aquel lugar, llevaban las risas en forma de eco hasta varios metros lejos de donde Ringo y Roberto contaban sus viejas anécdotas. —Tenemos muchos años de conocernos "Pantera" —dijo Ringo, mientras Roberto apretaba las mandíbulas, sabía que Ringo estaba apunto de preguntar porqué estaba ahí, Roberto estaba listo para pedir el favor que lo había llevado hasta ahí, sin embargo estaba temeroso de contarle a Ringo la verdadera razón de su encuentro. —Lo sé padrino, nadie nunca me ha llamado así desde la última vez que lo vi, y hace mucho que no escuchaba ese sobrenombre —mencionó Roberto aún de pie, mientras tomaba un puro cubano

