La luz entró por las ventanas que daban al jardín de la mansión Connor, Roberto se había puesto de pie, se había vestido con la misma ropa que la noche anterior había botado sobre el suelo para después entregarse a Darren, éste seguía dormido, y la sábana blanca cubría su sexo, dejando todo su cuerpo descubierto, sus músculos cubiertos de vellos del color de su cabello lo hacía lucir hermoso, parecía algún persona de ficción creado específicamente para causar placer. Roberto tomó su maleta escribiendo una nota que dejó sobre el buró, no se atrevió a despertar a Darren, creía que la despedida sería muy dolorosa para ambos. Roberto salió sin cerrar la puerta por completo para no hacer ruido. Al poco tiempo Darren despertó llevándose las manos a su rostro tallando sus ojos y así poder abrir
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