Capítulo 8

1108 Palabras

8 —Gracias por atenderme. El anciano se apoyó en su bastón y agitó su mano libre como para espantar una mosca. —No hay problema. Entre. Perdone el desorden. La asistenta no viene hasta mañana. —Guiñando un ojo, añadió—: Se limita a sentarse y beber té si no le dejo trabajo para hacer. Slim siguió al anciano que cojeaba a un desordenado cuarto de estar. Había recuerdos de la policía en las estanterías y colgados de las paredes. Slim advirtió un par de condecoraciones por su valentía y reconocimiento por la ejemplaridad de su trabajo. El anciano ofreció a Slim una silla y luego se sentó en un sofá reclinable, gruñendo mientras se hundía en el asiento, con las mejillas enrojecidas por el esfuerzo. —Me temo que ya no soy gran cosa —dijo. Slim asintió mirando la estantería más cercana, e

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR