Capítulo 34

1929 Palabras

Ese viernes por la tarde tuve que luchar como nunca por tener autocontrol, aunque no lo logré. Roman se había puesto un traje clásico (la toga se la pondría después) y se veía tan bien que yo… moría por desvestirlo. Lo observé atónita cuando entró a mi habitación a preguntarme si estaba lista y ni siquiera pude responder, creo que nunca le di una mirada más banal a alguien y lo peor de todo es que él lo notó porque se agachó a mi altura, puso sus manos en mis piernas y me miró con una leve sonrisa. -¿Por qué me miras así pervertida? -Te miro igual que siempre. -Mentí, al tenerlo tan cerca y sentir el olor de su perfume el cual me encantaba… y tener sus manos sobre mí. Dios, debo controlar estos locos deseos o lo retrasaré en su gran día. Estaba nerviosa. -Sabes que no puedes mentirme.

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR