Durante el trayecto al nuevo lugar a donde iríamos notaba en la señora Rose algunas actitudes extrañas, conllevando con esto a que su ánimo cambiara drásticamente, como si hubiese recordado alguna situación que le trajera tristeza. —Esta tarde de salida con ustedes me ha sentado muy bien, siempre estoy trabajando y cuando voy de viaje es a lo mismo, asuntos de negocios y todo lo que respecte a ello... Todavía recuerdo cuando mi hijo tenía cuatro años, él era mi fiel compañero, ese que tenía después de que me divorcie de su padre. —Nunca pensé que usted fuera divorciada ¿cómo alguien tan bella, fina y con la posición que posee se encuentra sola?—inquiría Karen sin guardarse nada en su pregunta. —¡Karen! no debiste decir eso, es imprudente. —Descuida, Evannia, ella no es la única q

