3. Alguien fuera de lo normal

2371 Palabras
Aún no lo creía, nunca pensé que atendería a un paciente por mi cuenta sin ser médico como tal, pero debía empezar a creérmelo. Estando en mi modesto departamento comencé a revisar el historial médico del joven Abramovich, en ello su imagen venía a mi mente, era como si se hubiese quedado allí, como si fuese necesario recordarlo. Estando en mis pensamientos ocasionaba que me sintiera inquieta, actitud que me extrañaba ya que no la había tenido ni siquiera con Brandon. Mientras pensaba en eso escuche que tocaban la puerta del departamento. Pareciéndome extraño de quien pudiera tratarse en vista de la hora me levante y fui hacia la ventana para echar un vistazo, al hacerlo supe que era Karen, estaba con su teléfono en mano como si estuviese marcando para hacer una llamada, la cual impedí que hiciera ya que inmediatamente abrí la puerta para que accediera. —Evannia ¿Porque no me contestas las llamadas? te he hecho miles, ¿Dónde has estado? ¿Olvidas que me preocupo por ti? —reclamaba mientras se adentraba. —Karen, pensé que estabas enfadada conmigo, lo lamento, mi teléfono no lo he escuchado sonar —replique para ir en busca del móvil, el cual había dejado en el bolso. Al tenerlo en mano corroboraba que estaba apagado, al parecer se había descargado, en vista de eso dispuse ubicarlo para que se recargara. —Evannia ¿Dónde estabas? fui a buscarte al servicio donde estarías y no te encontré, una de las enfermeras me indico que te fuiste a las tres de la tarde ¿Qué ocurrió? Para explicarle lo ocurrido le indique que me siguiera hacia el desayunador, lugar que uso también para revisar los pendientes académicos. —Lo que sucedió es que a partir de mañana no iré al hospital. —¿Cómo? ¿Decidiste dejar la carrera? —No, ya te dije que eso no lo haré, así no me agrade ni apasione debo hacerlo, mis padres se están sacrificando por mi. —¿Y que hay de ti, Evannia? ¿Cuándo empezaras a vivir realmente? —Lo estoy haciendo. —Esto no es vida, estudias algo que detestas con todas tus fuerzas, lo sabes— Ante su comentario negaba con la cabeza—. Si no es así como pensaba ¿qué harás ahora? acabas de mencionar que no iras al hospital. —Seré enfermera exclusiva de un paciente, por eso no iré por los momentos. —¿Enfermera exclusiva? No eres enfermera y tampoco nos hemos graduado de médico. —Lo sé, pero es una labor y también un favor que le haré a la doctora Sander. —¿Porque no dijiste nada al respecto cuando nos vimos en el almuerzo. —No me diste oportunidad de comentártelo te fuiste molesta conmigo. —Si me moleste contigo es porque es el colmo de que te empecines siempre con lo mismo, eres una chica hermosa, asombrosa y tú no lo ves. Pero no quiero hablar de eso ahora, mejor coméntame sobre lo que harás, no me dejes con la curiosidad. Decidí complacerla y comentarle lo ocurrido algo que la dejaba sorprendida. —¡¿Trabajaras con la familia Abramovich?! ¿De veras? —¿Sabes quiénes son? —A pesar de ser extranjera se quiénes son y tengo entendido que también todos en Londres. Veo que esta tan atormentada que ni de esa familia tienes conocimiento, pero dejando eso a un lado más ahora que atenderás al heredero, dime ¿cómo es? ¿Llegaste a verlo? Si sufre de agorafobia nadie debe de saber cómo es físicamente. —Sí, así es. Es lamentable. —Lo sabía, pero dime, ¿cómo es? estoy segura que si llegaste a verlo. —En realidad lo vi muy breve, al parecer no le caí bien, después de su observación entablo una conversación con su madre y luego se marchó. —Mmm, ya veo... Supongo que la reacción del joven fué por como te presentaste. Pareces monja, cubierta hasta el cuello. Lo que decía Karen era cierto, el uniforme que había llevado era muy cubierto, de la misma manera que el resto de mi ropa. —Quizas también tienes razón en eso... —Descuida, eso se puede solucionar, dame más detalles del chico, se mas especifica, —Es alto, de cabello rubio, rostro muy llamativo, de piel blanca y unos ojos...—al llegar a este punto hice una pausa, recordando con ello su mirada, esa tan profunda e intensa que me hacía sentir vulnerable ante él, como si de alguna manera a través de ella pudiera dominar mi ser —¡Hey! ¿que te pasa ¿porque te detuviste y te quedaste como boba pensando? ¿No me digas que te gusto?, por como lo describes se escucha como si hubiese llamado tu atención. —Como se te ocurre decir eso, estás equivocada—conteste un poco nerviosa mientras me levantaba de la mesa, acto que ella detuvo al tomarme de la mano. —¿Qué tiene de malo que te guste? —Estaria mal, seré su enfermera... el ni siquiera tuvo la amabilidad de saludarme. No lo culpo, mírame, soy patética y para nada atractiva. ¡Cómo crees que alguien como él se va a fijar en alguien como yo! —pronuncie, viendo que ella solo negaba con la cabeza—. Acepte la labor para poder ganar dinero por mi cuenta, me siento culpable de recibir el que mis padres me envían —Evannia, porque no piensas lo que te he dicho, deja esto que haces y vive tu vida de una vez por todas, veras que tu actitud y la visión que tienes de ti misma cambiara. —Lo siento, no lo haré ya te lo dije, dejemos ese tema ¿sí? —Como quieras, debo marcharme, se hace tarde y mañana debo ir al hospital y tú con esa familia. Tras esas palabras nos despedimos, deseándome que todo saliera bien así como también que no me olvidara en llamarla para comentarle como me iba, petición que accedí en hacer. Estando sola nuevamente me dispuse a ir por mi teléfono, tras haberlo encendido al instante recibí una llamada, supe que se trataba de la señora Rose ya que la había registrado entre mis contactos. —Buenas noches, Evannia, es la señora Rose Abramovich, disculpa la hora en la que te estoy llamando. —Buenas noches, no se preocupe señora Abramovich, no es molestia, aún estoy despierta, ¿qué necesita? —Que amable de tu parte, te llamaba porque olvide decirte a qué hora tienes que venir mañana. —Imagine que era temprano, por ello no pregunte. —Sera a las nueve de la mañana. A esa hora Zayn está despierto y sería más conveniente para ti. —Esta perfecto. —Enviare al chófer por ti, le diré que te recoja en el sitio donde te dejo. Otra cosa importante es que hable con mi hijo, espero mañana su trato sea mejor. —Descuide señora Rose, tratare de hacer lo mejor que pueda, no se preocupe, entiendo que lo que vive no es fácil y quizás por eso su reacción. —Gracias una vez más por entender, espero todo salga bien — mencionaba para seguidamente despedirse y finalizar la llamada. Después de eso decidí descansar, era tarde y no sabía lo que me esperaba al día siguiente. La noche paso tan rápido que la mañana se hizo llegar, de tal forma que cuando desperté eran las ocho de la mañana, hora que me aturdió por lo tarde que era, conllevando a que saliera de la cama rápidamente. Al parecer la alarma no sonó y eso impidió que me levantara temprano. En vista de esto me di una ducha veloz y coloque un uniforme parecido al del día anterior. Seguido de eso fui al refrigerador por un trozo de pizza la cual había quedado del día anterior. Tras haber realizado mi trenza habitual fui por lo necesario que llevaría. Al estar afuera me percataba de la presencia del chófer quien se encontraba aguardando por mí. Al llegar a la propiedad Abramovich la señora Rose aguardaba por mi en la entrada. Lucia tan hermosa como el día anterior, tras haberme saludado con esa amabilidad que la caracteriza de nuevo me indicaba que la acompañara. Antes de dirigirnos a la zona donde se encontraba su hijo menciono que debía salir por motivos de trabajo, tal parecía que debía asistir a una junta que no podía seguir retrasando. De inmediato llamaba a una empleada del servicio, indicando que se encargara de permitirme el acceso a la habitación de su hijo, asi como también que estuviera al pendiente de mi. Posteriormente de que la señora Rose se había retirado empecé de nuevo a sentirme nerviosa, esta vez ella no estaría para ser intermediaria. Mientras iba de camino con esa actitud la empleada que habían asignado de pronto empezó a interactuar conmigo. —¿Usted será la nueva enfermera del joven Abramovich? —Sí, soy su nueva enfermera, un placer, Evannia Walsh —proferí el respectivo saludo mientras caminábamos —Soy Mary, la empleada que se encarga de la zona del joven Abramovich, soy la única que está a cargo de la limpieza en vista de que el joven es muy exigente con las personas que lo rodean. Antes solían haber otras empleadas que me ayudaban con la labor, pero misteriosamente renunciaron sin dar explicaciones al respecto. Escuchar de nuevo que sus empleadas renuncian misteriosamente me daba curiosidad en saber a qué se debía ¿porqué se iban? —Espero usted si pueda sobrellevarlo, señorita Walsh —expreso al haber llegado a la habitación. Tal como se lo habían ordenado procedió a abrir la puerta de la habitación para seguidamente acceder, por mi parte permanecí afuera esperando a que me diera aviso para entrar, al instante salia de nuevo, mirándome con extrañeza y preguntando porque no pasaba. —Pensé que me avisaría. —No señorita, solo me encargo de cumplir la orden que la señora Rose me indico, usted debe entrar inmediatamente, recuerde que a partir de ahora usted será su enfermera—habiéndome explicado la situación me adentré a la habitación. Estar allí nuevamente era igual de extraño que ayer, todo alrededor seguía igual de obscuro, siendo escasamente alumbrado por una lámpara que se encontraba ubicada en el buros, sin embargo, en esta ocasión él no estaba. —Señorita Walsh, debo retirarme, luego vendré a revisar cómo va todo. —¡Espera Mary! no veo al joven Abramovich. —Descuide, debe de estar finalizando su baño, esta es la hora en que acostumbra a asearse, aguarde aquí mientras llega—dicho esto se marchó de la habitación dejándome a la espera. Estando en solitario detallaba lo enorme que era la habitación, asimismo también la ambientación que tenía, detalle que poco pude visualizar, pero alcanzaba a comprobar que los colores neutros armonizaban el lugar. Seguí contemplando mientras caminaba, al llegar a una de las mesa de noche me detuve para ver los libros que estaban allí. Uno de ellos llamo mi atención, al leer lo que decía el titulo notaba que hablaba de un tema que desconocía; se trataba de posiciones sexuales sado masoquistas, por lo que se mostraba en las imágenes eran mujeres atadas en diversas posiciones. Lo que observaba dejaba en evidencia que era un contenido perverso, por ello decidí cerrar el libro. Seguidamente, abrí otro que también me causo curiosidad, dejándome aún más impresionada con lo que había plasmado. En este detallaba diversas maneras para extraer sangre con diferentes métodos de punción, con lo visto también despejaba la vista y cerraba el libro, embargándome con ello una sensación de temor por lo poco que había leído y observado. Para dejar de sentir esa incomoda sensación me aproxime a una de las ventanas que tiene incorporada la habitación. Decidí correr las cortinas aprovechando que hacía un día soleado precioso, el cual le daría mucha luz a la habitación. No obstante al instante de haberlo hecho sentí una presencia detrás, la cual me hizo girar rápidamente, comprobando de esa manera que se trataba de Zayn. El tenerlo en esa cercanía me hacía corroborar que era extremadamente cautivador, aunque todavía continuaba con esa actitud de inexpresividad. En vista de lo que había hecho aparto de mala manera mis manos de la cortina, volviendo a colocarlas como estaban, como si le hubiese molestado lo que había hecho, dándome a entender que la luz solar al parecer no le agradaba... como si fuese un vampiro. Habiéndose alejado, de nuevo me miraba, detallándome de pies a cabeza, al terminar de hacerlo un gesto de incomodidad se dibujó en su rostro. Seguido de eso tomo asiento en un sillón para posteriormente subir una de las mangas del suéter que portaba, dejando con ello poder visualizar su brazo, como si de esa forma estuviera indicando que procurara colocar el tratamiento. Siendo asi empecé sacando los implementos que necesitaría para comenzar a suministrar los respectivos inmunosupresores que necesitaría para controlar su hemofilia. Mientras colocaba la aguja en la jeringa pinche sin querer mi dedo índice, trayendo con ello que un ligero sangrado se produjera, ante esto que me sucedía notaba su atenta observación hacia mí, al mismo tiempo que observaba la forma extraña en que lamia sus labios. Por mi parte para evitar la demora me encargue de limpiar el dedo afectado para colocar los guantes y seguir con el procedimiento. Mientras suministraba el tratamiento el solo miraba hacia otra dirección, como si mi presencia no le agradara en lo absoluto. Habiendo acabado quise interactuar con él ya que ayer no me saludo debidamente, por ello tome la iniciativa pensando que hoy podría ser diferente. —Señor Abramovich, mi nombre es Evannia Walsh, espero podamos llevarnos bien, así como también poder ayudarlo —esperaba que me respondiera, pero el solo seguía sin decir palabra alguna. Sintiéndome ignorada no sabía qué hacer, por esto me dispuse a salir de la habitación. Estando afuera divisaba a Mary, la cual se aproximaba hacia mí. —Pensé que se quedaría más tiempo. —No Mary, no pude, al parecer le incómodo y por eso preferí salir de allí. —Ya veo, siendo asi acompáñame al jardín.
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