Marcos suspiró, dejándose caer en el sofá luego de llegar al fin a su casa tras lo que sentía era casi una vida fuera, y tras muchos días en que solo volvía a la casa de su abuelo a mal dormir, pues la preocupación le robaba el sueño día con día; pero las cosas al fin se calmaban, y eso era algo que en serio debía agradecer. Y es que, nadie en el mundo, ni siquiera Marcos y su familia, hubiera pensado que un juicio se extendería por un par de meses, así que terminaban realmente agotados. La familia de Marcos había ganado la patria potestad de Teo, y a su cargo quedó también la decisión de permitirle a la otra familia verlo o no. Marcos había dado un no rotundo, porque se sentía demasiado herido por la forma en que Arcelia se había comportado, pero el abuelo de ese joven empresario aseg

