Marcos entró a su habitación de hotel y tiró su chaqueta en la cama, dio media vuelta y se sentó en el piso dejando que la frustración se apoderara al fin de él por completo. Las cosas no habían salido para nada como él las había previsto, y eso le molestaba, pero Marcos tenía que admitir que había sido demasiado optimista cuando decidió ir por María. Y es que, el que ella le respondiera los mensajes al fin le había dado alas, así que voló directo al parachoques de un tráiler en movimiento, por eso se sentía aplastado. Sin ninguna idea de lo que iba a hacer después de eso, tomó su teléfono para hablar a su casa y contarle a su abuelo sus desventuras amorosas. —Te advertí que no sería fácil —dijo el señor Mateo al joven Marcos, que recordaba dicha advertencia con claridad y con amarg

