FREDEK Por un momento pensé que no harían nada, que pensarían que estoy loco o que seguirían peleando entre sí hasta que algo realmente malo pudiera ocurrir. Pero para mi sorpresa, no fue así. Lentamente y como si estuvieran sincronizados, se acercaron a mí por mis costados, Derek a la izquierda y Angelo a la derecha. Mi corazón golpea fuertemente en mi pecho y la poca cordura que me queda está abandonándome poco a poco. Me miran fijamente, como pensando cuidadosamente qué es lo que debían hacer. —Por favor — las palabras raspando como lija mi garganta seca —. Necesito que me toquen. —¿Estás seguro? — la nuez de Adán de Angelo brinca inestable, repasando sus labios con la lengua. —S-sí — gimo, mordiendo mi lengua para no terminar rogándoles. —¿Completamente seguro? — la mano de Derek

