Recuerdos de un amor pasado

1039 Palabras
Si en definitiva no estaba molesta, ahora estaba cansada por tener que esperar en la carretera, ya había perdido la noción del tiempo y la cuenta de cuantas veces se había dormido en el camino. Ahora solo le preocupaba llegar sana y salva. Mientras miraba el paisaje, un mar de recuerdos le asaltaron a la mente. Recordaba el primer viaje de primer grado, aquel que habían ganado tras haber tenido un genial desempeño en el mundial IFHI. En ese entonces, ella seguía siendo novia de Elioth, un chico que en ese momento, era el amor de su vida. Y si le preguntaban ahora, posiblemente diría sin pensarlo que había sido el mejor novio que había tenido. Quizá era porque solo había estado de novia dos veces. Ese fin de semana, fueron a un campamento muy famoso, lugar que la escuela rentaba de vez en cuando, y claro que esa vez fue así. Recordaba estar muy emocionada por pasar ese fin con su novio, y estaba claro que ella se sentía más que soñada por vivir ese fantástico fin con Elioth. Esos días los recordaba con mucho cariño, pues en ese tiempo seguía siendo amiga de Lynda, Diana y Melissa. Fueron bellos momentos, y se llevó experiencias hermosas de las cuales jamás se iba a olvidar. Ese fin de semana fue mágico. Y justo en ese momento, Merh se dio cuenta de lo mucho que extrañaba a Elioth. ¿En serio había sido buena idea tratar de olvidar a Elioth? ¿Eso significaba que solo estaba usando a Ian? ¿Amaba a Ian? Era triste si lo pensaba, usar a una persona par poder olvidar a otra, no sabría si era un real enamoramiento o solo un engaño de su mente para querer borrarla de su memoria. Algo que no era real, algo que solo existía para poder avanzar. ¿Pero de verdad estaba avanzando o solo estaba tratando de evitar estar sola? ¿Estaba bien decirle a Ian sus dudas? ¿Estaba bien dejarlo así? No importaba mucho lo que pensara, ahora las cosas no podía retroceder, y lo peor era que sentía un vacío tan grande en su estómago, que le impedía decir palabra alguna. Y al parecer, a Ian esto o no le importaba o no lo había notado. Puesto que en el momento en que viraron para aparcar en una hermosa cabaña perdida dentro de kilómetros de árboles y pinos, Ian esbozó una sonrisa tan grande y cálida, que hizo sentir culpa a Merh. —¡Amor, hemos llegado! —Anunció a lo alto, dirigiéndose a ella para abrazarla. No hizo más, solo colocó sus anchos y largos brazos a rededor de la chica y la levantó, dejando ver lo muy emocionado que estaba. —¡Es hermoso el lugar! —Exclamó Merh, mientras trataba de apartar sus ideas de la mente, algo que fue relativamente fácil, pues su atención se posó pronto en el auto de Mell y su novio, quienes aparcaron justo al lado del coche de Ian. Y como siempre, al bajar, hicieron todo el ruido posible. —¡Amigaaa! —Gritaba con singular alegría Mellissa, quien se dirigió directo a Merh y la abrazó. Por supuesto que ella correspondió y con gran emoción, la apretó entre sus brazos. —¡Si, hola Mérhida! ¡También me da gusto verlos! —Replicaba Charles, quien se baja recién del auto con algunas maletas. —¡Hola Charles! —Saludó Merh, sonriendo de medio lado ante el reclamo. —No te preocupes, ya me he acostumbrado... —¡Bueno! ¡Oficialmente ha comenzado nuestro bastante especial fin de semana! —Mencionó Ian emocionado, quien se encargaba ahora de bajar todo el coche. Merh se percató y comenzó a ayudarlo a bajar sus maletas, mientras que Mell observaba el paisaje y tomaba fotos. Su dinámica era bastante especial. Y algo que debía admitir era que era genial poder salir los cuatro. Las citas dobles le parecían divertidas y la compañía era todo lo que necesitaba para despejar su mente. La cabaña era muy acogedora y bastante rústica, pero tenía unas vistas espectaculares, tales que le hacían sonreír. —Es muy bonito, ¿No crees? —Le dijo una voz gruesa en el oído, tal que le hizo estremecer y ensanchar aún más la sonrisa. Casi arruina el momento, y detuvo su pensamiento de inmediato. Resultaba que a su mente, la idea de tener a Elioth detrás suyo, le hizo sonreír de una forma en la que al darse cuenta, la culpa volvió casi al instante. ¿Pero qué le estaba pasando? —Es muy hermoso si. —Concluyó ella, apartándose de inmediato al sentir su respiración tan cerca de la nuca. —¡Bueno! Es momento de instalarnos. —Anunció Charles, —¿Qué sucede? —Preguntaba Ian, quien ahora si que había notado la extrañeza de su novia. —No es nada... Es solo que... —No, en serio. Has estado muy rara en todo el día. Como si no tuvieras ganas de estar aquí. ¿Qué pasa? ¿Has tenido un mal día? —No... Yo... —Merh no sabía si debía explicar la razón. Era bastante grave y le sabía mal por el simple hecho de que ambos chicos se habían esforzado por hacer el día especial. Era simplemente inadmisible que le contara su razón. ¿Cómo explicar su repentino recuerdo de Elioth? ¿Cómo explicarle que estaba comenzando a dudar de su relación? ¿Y como explicarle que no todo era feliz como antes? —¡Los dejamos solos! —Dijo Mell al instante, tomando a Charles de la mano y llevándolo hacia su habitación. Eso dejó espacio para que ambos hablaran. Algo que Merh no tenía ganas de hacer. Pero ahora era imposible huir de sus problemas. Debía afrontarlo ahora más que nunca. ¿No? Comenzó a sentirse incómoda, no había tenido un tema así antes, no había tenido tan siquiera problema alguno. Nunca se imaginó que el recuerdo de su ex novio pudiera presentarse tan de pronto, y menos en un momento como este. ¿Qué posibilidad había? ¿Por qué ahora? Merh solo podía sentirse mal y lamentarse por haber creado la situación. ¿Qué iba a hacer ahora?
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