════◈◈◈◈◈◈◈◈════ Daniel McGregor Mi mirada se perdía observando las calles de Manhattan. Se supone que debería estar concentrado en la junta que tendría dentro de una hora con los japoneses, pero los pensamientos tomaban fuerza, pues desde que he vuelto de la casa de Rachel no puedo quitármela de cabeza y menos esta sensación que me quema por dentro. Esa pequeña princesa se está volviendo un problema. No me lo voy a negar y una prueba contundente es que antes de ella, el recuerdo de unos ojos jamás me habían perseguido tanto como lo hacen esos faroles verdes. Es detestable. No lo soporto. No entiendo como aún puedo sentir su cuerpo apretarse al mío, como soy capaz de recordar hasta su mínimo detalle. Lo peor es que puedo verla, oírla. Me imagino el sonido de su risa y estoy seguro de

