Rachel Mac Millán Un flash impacto en mi rostro. Todos la prensa estaba revuelta afuera de los juzgados y ya a esta altura debían saber el veredicto. La mano de mi madre apretó la mía y me sonrió débilmente. Los oficiales me hicieron camino entre el revuelo de gente. Las cámaras estaban sobre mi y tenia más de cinco micrófonos apuntandome. Las preguntas no las podía escuchar, bien había salido de ese lugar desconecte mi mente. Entré al coche. Aún adentro con las ventanillas cerradas veía como golpeaban alguna parte del coche mientras que los dos oficiales hacían lo que más podían para despejar el camino. La noche en la que le revelé a mi madre lo que me había sucedido fue algo que jamás podré borrar de mi mente. Unas horas después tenia al mejor abogado y me encontraba dec

