Rachel se rascó su brazo un tanto nerviosa. Desde que puso un pie en el aeropuerto de su ciudad había un millón de reporteros esperándola. Tanto así que tuvo que necesitar ayuda de los guardias del lugar para poder llegar a su coche. Su madre creía que ella no vendría. Le había mentido para poder sorprenderla, aunque Juliette quiso ocultarlo su hija se dio cuenta como se ponía triste al saber que ella no iría a su aniversario. Entro al coche junto a Charlotte y le sonrió al hombre. -Es un gusto verla, señorita. -Lo mismo digo, Roger. Sin prolongar el saludo aún más él encendió el coche y se fue del aparcamiento, dejando muy atrás a toda la prensa que quería recibir el testimonio de Rachel Mac Millán. Ninguna revista o programa de televisión tenía alguna palabra que ella hubie

