Rachel Mac Millán Ir a la cita con la ginecóloga no me había resultando tan vergonzoso como lo imaginé en primer lugar. Sobre todo porqué obligué a Charlotte que se quedara afuera. El tema de la ropa no había sido un impedimento ya que le dije que me trajera una muda de ropa cualquiera. Sin embargo para ella no existía la palabra cualquiera cuando se trataba de ropa. Lo cual en ese momento agradecí, no quería parecer una descuidada en mi cita médica. Cuando me llamaron, Charlotte intentó levantarse pero con una mirada se volvió a sentar soltando un bufido. Después de un chequeo general salí del consultorio de la doctora. Mi plan era ir a tomar un café, pero un mensaje cambió por completo los planes. Estoy en casa. Por más que supiera que mi madre llegaría en cualquier momento,

