Daniel McGregor Tres días desde que se marchó. Tres días a los cuales tengo a un Rufus no totalmente sobrio en mi departamento. Tres días, en los cuales solo tenía pequeños fragmentos de sobriedad. Tres días desde que estaba totalmente distorsionado. La luz se filtró por las cortinas esa mañana, me di la vuelta ignorandola pero eso no bastó ya que de pronto la cortina se había caído y los rayos no tardaron en impactar por toda la habitación. Gruñí mientras maldecía. -¿Vas a seguir así?- Dijo con desdén su voz. Corrí la sábana de mi rostro y la miré. Se veía bien, tenía que reconocerlo. La camisa blanca marcaba el contorno de sus pechos y traía una falda tubo que mostraba sus largas piernas. El cabello lo traía amarrado en una coleta. -¿Tengo que recordarte que soy tu jefe?

